Muhoozi Kainerugaba, jefe del Ejército de Uganda e hijo del presidente del país, Yoweri Museveni, negó las acusaciones de Bobi Wine, líder de la oposición ugandesa, quien afirmó que “soldados atacaron a su esposa durante un allanamiento nocturno en su domicilio”.
El opositor, que ha tenido que realizar la campaña electoral protegido por un chaleco antibalas, alegó que “las tropas irrumpieron en su residencia durante la noche del sábado, en el suburbio de Magere, en Kampala; agredieron al personal y estrangularon a su esposa”, Barbara Kyagulanyi, quien actualmente se encuentra hospitalizada. Wine ha permanecido escondido tras las controversias surgidas a raíz de las elecciones presidenciales en Uganda.
Kainerugaba desestimó las acusaciones en una publicación en la red social X, afirmando que el ejército “no golpea a las mujeres”. Al mismo tiempo, comentó “no merecen nuestro tiempo. Buscamos a su cobarde esposo, no a ella”. Además, recientemente acusó a Wine de ser un «terrorista», amenazándolo de muerte.
Wine, que aseguró contar con “pruebas” de fraude electoral, incluidos “videos que muestran a funcionarios de la comisión electoral rellenando las papeletas de votación a favor de Museveni”, ha acusado a las fuerzas de seguridad ugandesas de “acoso desde las elecciones presidenciales del 15 de enero”, en las que el actual presidente del país ganó, por séptima vez, con el 71,6 % de los votos. Mientras tanto, el opositor quedó en segundo lugar y ha rechazado el resultado.
Numerosos grupos de derechos humanos y sectores de la oposición llevan tiempo acusando al gobierno de Museveni de “utilizar al ejército para reprimir la disidencia” y denunciando la brutal represión de la oposición en Uganda ante cada una de las elecciones que se realizan en el país. Durante la semana electoral se dio un apagón nacional de internet, una situación que ha sido criticada por atentar contra la transparencia del proceso y la observación efectiva por parte de terceros países y organismos internacionales. Además, durante los mítines políticos en el periodo de campaña electoral, se dieron episodios de secuestros, arrestos e intimidación que han obstaculizado la propagación del discurso de la oposición, y condicionado la legitimidad de los resultados. Naciones Unidas ha declarado que este periodo electoral estuvo empañado por una «represión e intimidación generalizadas«.
Fuentes: Reuters
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