Brutal represión de la oposición en Uganda ante las elecciones generales

12/01/2026 | Bitácora africana, Crónicas y reportajes

 

Amnistía Internacional afirma que la oposición ugandesa está siendo sometida a una «brutal campaña de represión» antes de las elecciones generales del país del 15 de enero.

El candidato presidencial ugandés, conocido como Bobi Wine, lleva chaleco antibalas y casco durante la campaña para protegerse de los disparos. Sin embargo, el equipo de seguridad no le protege de las punzantes nubes de gas lacrimógeno que suelen seguirlo durante la campaña.

Wine se enfrenta al presidente Yoweri Museveni, quien ha gobernado Uganda desde 1986 modificando repetidamente las reglas para mantenerse en el poder. Se han eliminado los límites de mandato y edad, se ha encarcelado o marginado a rivales, y las fuerzas de seguridad del Estado tienen una presencia constante en los mítines de la oposición mientras Museveni busca un séptimo mandato en las elecciones del 15 de enero.

Wine, músico convertido en político, cuyo verdadero nombre es Kyagulanyi Ssentamu, enfrentó reveses similares en 2021, cuando se postuló por primera vez a la presidencia. La policía lo maltrataba con frecuencia y decenas de sus partidarios fueron encarcelados. Wine también señaló que se le impide usar la vía pública durante su campaña, y se quejó de ser «acosado por las fuerzas de seguridad y seguido por más de 40 vehículos policiales y militares«, así como denuncia la sistemática intimidación y las palizas que las fuerzas de seguridad infligen a sus partidarios.

En su discurso de Nochevieja, el presidente recomendó que las fuerzas de seguridad utilizaran más gas lacrimógeno para dispersar a las multitudes que apoyan a Bobi Wine, a las que denominó «la oposición criminal«. Museveni se justificó alegando que el gas «no mata. Es mucho mejor que usar munición real«. Gerald Bareebe, Un profesor ugandés de política en la Universidad de York (Canadá), al referirse al consejo de Museveni a las fuerzas de seguridad declaró que no se puede “afirmar con credibilidad que se opone a las tácticas represivas que su propia administración ha empleado durante años«.

A medida que se acerca el día de las elecciones, Wine no se hace ilusiones sobre los obstáculos que enfrentarán sus partidarios para emitir su voto. Durante una entrevista con AP declaró que “el régimen cobarde, como todos los dictadores de África, bloquea internet para garantizar que los ciudadanos no puedan comunicarse entre sí ni compartir información, pero los hemos animado a buscar alternativas […] No participamos en estas elecciones porque sean libres y justas, no. Participamos en estas elecciones para llamar la atención del mundo sobre la falta de respeto a la democracia en Uganda”.

Los críticos señalan que Museveni, en cambio, hace campaña sin interrupciones y puede ir a donde quiera. Algunos afirman que las elecciones son simplemente un ritual para mantener a Museveni en el poder, no un ejercicio justo que podría conducir a un cambio de gobierno, en una nación del este de África que cuenta con 45 millones de habitantes.

Wine, el más destacado de los siete candidatos de la oposición, ha instado a sus partidarios a mostrar valentía ante las fuerzas de seguridad, aunque no ha convocado directamente a protestas. El líder opositor señaló que quiere que sus simpatizantes emitan un gran número de votos de protesta contra el partido de Museveni el día de las elecciones.

Museveni, el tercer jefe de Estado con más años en el poder en África, busca extender su mandato a una quinta década. Primero tomó el poder por la fuerza como líder de un ejército guerrillero que decía querer restaurar la democracia tras un período de guerra civil y la cruel dictadura de Idi Amin. El mismo día de su proclamación como presidente de Uganda, Museveni criticó a los líderes africanos que se alargaron en el poder. Años después, los legisladores ugandeses hicieron lo mismo por él al eliminar el último obstáculo constitucional —el límite de edad— para una posible presidencia vitalicia. Su hijo, el jefe del ejército Muhoozi Kainerugaba, ha reafirmado su deseo de suceder a su padre, lo que ha suscitado temores de un gobierno hereditario, ya que Museveni no tiene un sucesor reconocible en las altas esferas del partido gobernante, el Movimiento de Resistencia Nacional. (NRM)

Museveni ha sido elegido seis veces, casi todas ellas marcadas por la violencia y acusaciones de fraude electoral. Desde entonces, se ha distanciado de muchos de los camaradas que lucharon junto a él, incluyendo algunos que afirman que traicionó los ideales de su lucha en la guerrilla. Uno de ellos es Kizza Besigye, antiguo médico personal de Museveni, quien ha estado encarcelado durante más de un año y a quien se le ha negado repetidamente la libertad bajo fianza tras enfrentarse a cargos de traición.

Besigye fue el líder de la oposición más prominente de Uganda antes del ascenso de Wine, de 43 años, quien representa un desafío diferente para Museveni como el rostro de la esperanza juvenil de cambio. Wine tiene un gran número de seguidores entre la clase trabajadora de las zonas urbanas, y su partido tiene el mayor número de escaños de cualquier partido de la oposición en el Parlamento. En las elecciones de 2021, Wine obtuvo el 35 % de los votos, mientras que Museveni, con el 58 %, obtuvo su peor resultado histórico.

El presidente del país señala al líder de la oposición como un agente de los intereses extranjeros y cuestiona su patriotismo. Durante su discurso de Noche vieja declaró que «Kyagulanyi y sus malvados extranjeros que lo respaldan no comprenden que Uganda es una tierra de mártires espirituales y políticos«.

Sarah Bireete, crítica del gobierno y directora de la organización no gubernamental Centro para la Gobernanza Constitucional, fue arrestada la semana pasada y acusada penalmente por compartir ilegalmente datos relacionados con el registro nacional de votantes. Los cargos aún no se han probado. Un magistrado la decretó prisión preventiva hasta el 21 de enero, una decisión que provocó la condena de algunos líderes cívicos por motivos políticos, ya que silenció la labor de Bireete como comentarista antes de las elecciones. Antes de su arresto, Bireete había declarado a AP que la Uganda de Museveni era «una dictadura militar«, no una democracia.

Uganda no ha presenciado una transferencia pacífica del poder presidencial desde su independencia del régimen colonial hace seis décadas. Esto aumenta la presión, ya que un Museveni envejecido depende cada vez más de un aparato de seguridad dirigido por su hijo, el general Kainerugaba.

Lázaro Bustince

Fuentes: Amnistia Internacional – Daily Monitor

CIDAF-UCM

Autor

  • Nacido en Izco (Navarra), en 1942, estudió filosofía en Pamplona (1961-1964). Hizo el noviciado en Gap – Grenoble (1964-1965), con los Misioneros de África (Padres Blancos). Estudió Teología en el instituto M.I.L. de Londres, (1965-1969), siendo ordenado sacerdote en Logroño, en los Padres Blancos en 1969.

    Comenzó su actividad misionera en África en 1969, siendo enviado a la diócesis de Hoima en Uganda, donde estuvo trabajando en la educación, desarrollo y formación de líderes durante nueve años. Luego vivió un periodo de trece años en diversas ciudades europeas, trabajando en la educación y capacitación de los jóvenes (Barcelona 1979-1983)) , en Irlanda como responsable de la formación de los candidatos polacos (1983-1985), y en Polonia donde fue Rector del Primer Ciclo de Filosofía Polaco (1985-1991), y se doctoró en Teología espiritual en Lublin, donde fue nombrado profesor de la misma Universidad Católica de Lublin (KUL), de dicha ciudad, en 1991.

    Regresó a Uganda en 1992, y fue elegido Provincial de los padres Blancos de Uganda hasta 1999. Durante este periodo, fue también presidente de la Asociación de Religiosas-os en Uganda (ARU), y pionero en la construcción del Centro Nacional de Formación Continua (USFC). Además inició la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) en 1994, trabajando en la formación de líderes en JPIC.

    En 2000 y 2004 cursó estudios sobre educación en Justicia, Paz, y Transformación de Conflictos, en Dublín. Desde su regreso a Uganda, fue pionero en la capacitación de agentes sociales en JPIC, y en el establecimiento del primer Consorcio de Educación Ética (JPIIJPC), lanzado por seis Congregaciones Misioneras, en 2006. Desde el inicio, y hasta junio 2011, ostentó el cargo de primer Director del Instituto. Al mismo tiempo fue profesor invitado de Ética en la Universidad de los Mártires de Uganda (UMU).

    En septiembre de 2011 fue nombrado director general de África Fundación Sur (AFS), organismo que dejó de existir en 2021. En la actualidad sigue trabajando por África al 100 % siendo, entre otras ocupaciones, editorialista en el CIDAF-UCM.

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