Néstor Nongo-Désiré Aziagbia, Obispo de Bossangoa (al norte de la República Centroafricana) ha descrito sus secuestro por parte de las fuerzas rebeldes de Seleka como “Una gran desgracia, que me ha llevado lejos, a la zona este de mi diócesis” El obispo ha explicado su secuestro “El miércoles, 16 de abril llevaba en mi coche a tres sacerdotes de mi diócesis a su parroquia (la parroquia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Bantangafo), cuando a eso de las 17 horas fuimos interceptados por los rebeldes de la coalición Seleka bajo el mando de un coronel que estaba en cargo en Bossangoa cuando los rebeldes ocuparon la ciudad… Me llevaron ante la presencia de este coronel que me acusó de haber arruinado su plan para recuperar Bossangoa, por haber puesto a circular en Internet declaraciones difamatorias contra él, por haber recogido en Bantangafo información que yo habría pasado a las fuerzas internacionales presentes en la República Centroafricana, la Sangaris (francesa) y la MISCA (africana), y, por último, de haber organizado la resistencia en la ciudad para evitar la reconquista de sus hombres… Luego mis tres sacerdotes y yo fuimos conducidos a Sidot para matarnos. A la altura de Kabo (en el extremo norte del país, en la frontera con Chad) nuestro convoy fue detenido por la intervención de la comunidad internacional y en especial del comandante de la zona local militar de Seleka, un general, que no estaba de acuerdo con el orden de ejecución emitida por su subordinado. Después de toda esta peregrinación, que duró todo el Jueves Santo, el Viernes Santo se nos condujo a Bantangafo donde el comandante de la Misca nos recogió en helicóptero para llevarnos de vuelta a casa”.
También en la diócesis de Bossangoa, el 18 de abril, Viernes Santo, fue asesinado Don Christ Forman Wilibona. Según Nongo-Aziagbia “Don Wilibona era uno de mis sacerdotes que regresaba a casa en moto tras celebrar la Misa Crismal (que por razones logísticas se celebró el viernes en lugar del jueves) cuando se topó con un retén rebelde Seleka asociados con elementos Peuls (una población de pastores de fe musulmana, presentes en varios países de la región, ed.) que lo asesinaron, disparándole hasta 12 balas… Don Wilibona murió en el acto. La población local ha estado tratando de recuperar el cuerpo, pero sus asesinos impidieron durante 3 ó 4 horas llegar al cadáver. Por fin los habitantes de la aldea local pudieron enterrar el cadáver, pero ha sido trasladado más tarde con la ayuda de la Cruz Roja, a la misión de Paoua, donde Wilibona era párroco… Todo el norte de mi diócesis está ocupado por la coalición rebelde Seleka, que dicta la ley a pesar de la presencia de las fuerzas internacionales. Yo me pregunto: ¿a qué sirve su presencia en Centroáfrica?”.
Agencia Fides