Reino Unido-Ruanda: cuando populismo y hegemonismo se aúnan

10/05/2024 | Opinión

Emmanuel Neretse, ruandés exiliado en Europa ha escrito un largo artículo sobre el acuerdo alcanzado entre el Reino Unido y Ruanda, por el que el régimen de Paul Kagame se compromete, tras recibir una cuantiosa suma de millones de libras por ello, a acoger a inmigrantes expulsados de Gran Bretaña. El objetivo para Paul Kagame, presidente ruandés, sería el de repoblar con una población nueva “sin raíces ni memoria histórica con Ruanda de aquí a 2050”, mientras el primer ministro británico, Rishi Sunak, espera ganar en popularidad ante el electorado conservador y  votos en próximos procesos electorales.

Recuerda Neretse que ya en 2022, el entonces primer ministro Boris Johnson, tratando de justificar el Brexit, inició la asociación con Ruanda esperando réditos electorales y el aplauso de todos los sectores de extrema derecha. Tuvo que dimitir por asuntos turbios y Rishi Sunak le sustituyó. El nuevo líder conservador, al constatar las mermadas posibilidades electorales de su partido en las elecciones previstas para 2024, ha retomado el plan de Johnson y logrado que el Parlamento aprobara un plan para detener la entrada de emigrantes y deportarlos sistemáticamente a Ruanda; un ejercicio de populismo puro y duro para ganar popularidad y poder dentro del Partido conservador británico.

Emmanuel Neretse no duda en calificar el mercadeo entre Rishi y Kagame como “tráfico de seres humanos”. Pone de relieve que los dos pilotos al mande de la operación se asemejan. Los dos dirigen países en los que hasta hace bien poco eran extranjeros. Sunak es un indio-pakistaní cuyos padres emigraron a Gran Bretaña en 1960 y Kagame llegó a Uganda cuando tenía 2 años y luego adquirió la nacionalidad ugandesa, dirigió los servicios secretos de Uganda y regresó a Ruanda al mando de un ejército en 1990.

Desdichadamente, el contexto geopolítico del momento es favorable a que políticos deshonestos cometan actos inmorales que en otras épocas se considerarían escandalosos. El primer ministro británico, al actuar contra los emigrantes, evita por un lado que nadie le reproche no hacer nada por ser él mismo antiguo emigrante y por otro, como él no es WASP (White Anglo-Saxon and Protestant), no corre el peligro de ser acusado de racista como lo sería un primer ministro WASP. Según Neretse, también Kagame mata varios pájaros de un tiro gracias a esta inmoral asociación. Trata de repoblar con gentes sin ninguna raíz en el país y quebrar “la mayoría hutu”, comenzando por hacer de Kigali y el este de Ruanda una tutsilandia. Gana, además los muchos millones vertidos por el Reino Unido para su camarilla en el poder. Por añadidura, gracias al magnífico servicio que Kagame hace al Reino Unido, éste se guardará mucho en rechazar y condenar los muchos crímenes cometidos por el régimen de Kigali.

El artículo que resumimos concluye, sin aportar datos concretos,  el acuerdo constituye también y sobre todo “un asunto de mucha pasta”, aunque este aspecto no es evocado o es ocultado; cita al respecto a Tony Blair, consejero especial de Paul Kagame, y a su esposa Cherie Blair.

Por fin, Emmanuel Neretse hace un llamamiento a que desde todos los frentes (tanto en el interior de Gran Bretaña – Partidos opositores, electorado, ONG – como en el exterior – oposición ruandesa y países vecinos de Ruanda -) se combata “el proyecto criminal y mafioso”.

Emmanuel Neretse

Fuente: echosdafrique.com y musabyimana.net

[CIDAF-UCM]

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