Vivienda, Trabajo y Tierra para cada persona, por delante de banderas y partidos

19/10/2026 | Editorial, Opinión

Todas las personas que creemos y trabajamos para que cada ser humano pueda vivir con dignidad y trabajar por el bien común, seguimos comprometidos por el derecho de cada ciudadano-a, a disponer de un techo digno, trabajo y tierra, que necesita para su vida humana y una convivencia familiar y social pacíficas.

Esto es lo fundamental y básico, y además es posible. Los bienes disponibles tienen un objetivo universal y son suficientes para cubrir las necesidades de todos. Pero nunca serán suficientes para satisfacer el injusto y desorbitado acaparamiento de unos pocos.

Para conseguir semejantes acuerdos económicos, educativos, sanitarios, políticos y religiosos, necesitamos líderes competentes y responsables, que practiquen y trabajen por el destino universal de todos los recursos disponibles, para cubrir las necesidades necesarias para una vida digna de todos los ciudadanos.

La política, la economía, la religión y la ciencia pueden y deben ayudar en esta tarea de reconstrucción social profunda, pues lo que necesitamos ante todo es una NUEVA HUMANIDAD.

Una sociedad más humana sabe ver y acoger a todas las familias durmiendo bajo los puentes de nuestras ciudades y encontrar pisos modestos pero dignos para todos.

Una sociedad más humana sabe acoger de forma acordada y ordenada a los inmigrantes que llaman a nuestras puertas buscando trabajo, en colaboración con los gobiernos de origen y con los gobiernos de nuestro entorno, como la UE.

España tiene casi cuatro millones de viviendas vacías. Representan el 14,4 % del parque inmobiliario, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Al mismo tiempo, encontrar un piso de alquiler se ha convertido en una carrera de obstáculos para miles de familias, por todo el país.

Si conseguir su propio piso es casi imposible para la mayoría de los jóvenes hoy, también el mismo alquiler de una vivienda digna no está al alcance de la mayoría, mientras los cuatro millones de viviendas siguen vacías pero inasequibles para miles de familias, por los precios inalcanzables.

Resulta indignante escuchar a muchos políticos y líderes económicos y hasta religiosos, hablar de la necesidad de una vivienda digna para todos los que trabajan, mientras la mayoría de nuestros líderes mantienen cinco, ocho, diez y más propiedades a su nombre y sin usar.

Si, actualmente, tantas familias no pueden encontrar un trabajo y techo dignos es porque nos estamos deshumanizando y no respetamos el destino universal de los bienes y recursos disponibles, y en segundo lugar el derecho a la propiedad privada.

CIDAF-UCM

Autor

  • Nacido en Izco (Navarra), en 1942, estudió filosofía en Pamplona (1961-1964). Hizo el noviciado en Gap – Grenoble (1964-1965), con los Misioneros de África (Padres Blancos). Estudió Teología en el instituto M.I.L. de Londres, (1965-1969), siendo ordenado sacerdote en Logroño, en los Padres Blancos en 1969.

    Comenzó su actividad misionera en África en 1969, siendo enviado a la diócesis de Hoima en Uganda, donde estuvo trabajando en la educación, desarrollo y formación de líderes durante nueve años. Luego vivió un periodo de trece años en diversas ciudades europeas, trabajando en la educación y capacitación de los jóvenes (Barcelona 1979-1983)) , en Irlanda como responsable de la formación de los candidatos polacos (1983-1985), y en Polonia donde fue Rector del Primer Ciclo de Filosofía Polaco (1985-1991), y se doctoró en Teología espiritual en Lublin, donde fue nombrado profesor de la misma Universidad Católica de Lublin (KUL), de dicha ciudad, en 1991.

    Regresó a Uganda en 1992, y fue elegido Provincial de los padres Blancos de Uganda hasta 1999. Durante este periodo, fue también presidente de la Asociación de Religiosas-os en Uganda (ARU), y pionero en la construcción del Centro Nacional de Formación Continua (USFC). Además inició la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) en 1994, trabajando en la formación de líderes en JPIC.

    En 2000 y 2004 cursó estudios sobre educación en Justicia, Paz, y Transformación de Conflictos, en Dublín. Desde su regreso a Uganda, fue pionero en la capacitación de agentes sociales en JPIC, y en el establecimiento del primer Consorcio de Educación Ética (JPIIJPC), lanzado por seis Congregaciones Misioneras, en 2006. Desde el inicio, y hasta junio 2011, ostentó el cargo de primer Director del Instituto. Al mismo tiempo fue profesor invitado de Ética en la Universidad de los Mártires de Uganda (UMU).

    En septiembre de 2011 fue nombrado director general de África Fundación Sur (AFS), organismo que dejó de existir en 2021. En la actualidad sigue trabajando por África al 100 % siendo, entre otras ocupaciones, editorialista en el CIDAF-UCM.

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