
Cada día afrontamos retos nuevos y relevantes. En la actualidad, vivimos sobrepasados por la llegada de los inmigrantes, el tráfico de personas, la invasión de países vecinos, los desafíos del uso de la inteligencia artificial (IA) y de la tecnología, el antagonismo de los políticos, la corrupción de tantos gobernantes, el calentamiento global, etc. Semejante realidad puede llevarnos al desánimo, al fatalismo y a la radicalización que nos conducen al enfrentamiento y a conductas violentas. Todo nace de la mente y del corazón humano.
Debemos responder a dos preguntas fundamentales de nuestra existencia:
* ¿Qué es lo que más valoro en mi vida y en la vida de mi familia?
* ¿Cómo puedo mejorar la calidad de nuestra vida y de nuestras relaciones sociales?
Si las respuestas van en la dirección de acaparar más poder, posesiones y prestigio, aun a costa de los demás, solo seguiremos echando más leña al fuego, para que aumente la crispación, el odio, el abuso de los demás, la opresión y la violencia.
Pero si mi respuesta nace de una mente y corazón iluminados por los valores humanos universales, entonces brotarán respuestas de palabras y acciones más humanas y de consenso.
En este momento nos preocupan en Europa, ante todo, dos cuestiones: la inmigración y el uso de la IA. Los políticos ni pueden ni, a veces, quieren encontrar soluciones auténticas, dialogadas y acordadas, respetando la dignidad humana y buscando el bien común. Buscan más bien sus propios beneficios de mayor poder y más recursos.
Se trata de realidades complejas, pero lo más importante es como miramos y tratamos estas dos realidades. Si tanto nos cuesta resolver y aclarar estos dos retos es porque no los estamos analizando correctamente. Los criterios que estamos aplicando no son los correctos. Los tratamientos políticos, militares y económicos que aplicamos no van a la raíz del problema y las ayudas no solucionan nada realmente.
El problema es ante todo humano y por tanto la solución debe ser: HUMANIZAR más la realidad de la inmigración y el uso de la IA, así como de toda la tecnología y la gobernanza. Este es el mensaje de la última encíclica del papa León XIV: humanizar la IA, la tecnología, la política, la economía y todas las relaciones sociales.
Todos los avances tecnológicos, digitales y sobre todo de la IA pueden ser una bendición para la humanidad, si sabemos utilizarlos para mejorar la calidad de vida de todas las personas. Por desgracia, las usamos con demasiada frecuencia para controlar, dominar y acaparar los beneficios de unos pocos.
La inmigración y el uso de la IA y de la tecnología solo tienen una verdadera solución: humanizarlas con acuerdos y proyectos consensuados de educación integral, de acogida y de cooperación global, para un desarrollo sostenible y ecológico.
CIDAF-UCM
