Estabilidad, invasión y reintegración en la República Democrática del Congo, por Lázaro Bustince

7/10/2026 | Bitácora africana, Opinión

Varios países de África oriental, como la República Democrática del Congo (RDC), Ruanda, Uganda, etc., son ejemplos vivos y actuales de pueblos que han conocido durante las últimas décadas y siglos, tiempos de: estabilidad, invasión y de posible reintegración. Nos centramos hoy en la realidad que ha vivido y que vive la RDC.

1.- Estabilidad

África y la actual RDC vivieron siglos de relativa pero notable estabilidad política, económica y social, gobernada por sus Reinos y tribus más poderosas. Esta estabilidad tradicional, que disfrutaron durante siglos, se vio gravemente atacada, primero por la invasión de los poderosos colonizadores de Europa y del hemisferio norte en la actualidad.

2.- Esclavitudes, Invasión, colonización y saqueo

Los sistemas de servidumbre y esclavitud eran comunes en gran parte de África, como lo fueron en casi todo el mundo antiguo. La esclavitud africana se categoriza en esclavitud autóctona y esclavitud de exportación, dependiendo de si los esclavos se comercializaban internamente o fuera del continente. Cuando empezaron el comercio transahariano de esclavos, el comercio árabe de esclavos y muy posteriormente el comercio atlántico de esclavos, muchos de los preexistentes sistemas locales de esclavos se voltearon al suministro de cautivos para los mercados de esclavos fuera de África.

Comercio transahariano o comercio árabe de esclavos

El primer comercio externo de esclavos fue el comercio transahariano de esclavos. Aunque había existido desde hacía mucho tiempo algún tipo de comercio en el río Nilo y un limitado comercio a través del desierto occidental, el transporte de importantes volúmenes de esclavos no se hizo viable hasta que los camellos fueron introducidos desde Arabia en el siglo X. En este punto, la red del comercio transahariano comenzó a funcionar con el objetivo de transportar esclavos hacia el norte. Zanzíbar fue en su día el primer puerto de comercio de esclavos de África del Este. Bajo los árabes omaníes en el siglo XIX, al menos 50 000 esclavos pasaban por la ciudad cada año. La mayor parte de historiadores estiman que entre 11 y 18 millones de esclavos africanos cruzaron el mar Rojo, el océano Índico y el desierto del Sáhara entre los años 650 hasta el 1900.

Comercio en el océano Atlántico

Los primeros europeos en llegar a las costas de Guinea fueron los portugueses. El primer europeo que compró esclavos africanos en la región de Guinea fue Antão Gonçalves, un explorador portugués del 1441. Originalmente interesados solo en el comercio de oro y especias, establecieron colonias en las islas inhabitadas de São Tomé. En el siglo XVI, los colonos portugueses descubrieron que estas islas volcánicas eran perfectas para el cultivo de azúcar. El cultivo de azúcar es intensivo en fuerza de trabajo, y los portugueses encontraban difícil atraer trabajadores a la zona como consecuencia de las elevadas temperaturas, falta de infraestructuras y duras condiciones de vida. Para cultivar el azúcar los portugueses hicieron uso de un importante número de esclavos africanos.

Los traficantes europeos reunían a los esclavizados en fuertes en la costa africana y luego los trasladaban al hemisferio occidental. Las economías coloniales del Atlántico sur y el Caribe dependían particularmente del trabajo esclavo para la producción de caña de azúcar y otros productos básicos. En 1526 completaron el primer viaje transatlántico de esclavos a Brasil. Otros europeos les siguieron pronto. Los armadores consideraban a los esclavos como carga que debía ser transportada a América con la mayor rapidez y el menor costo posible, [para ser vendidos allí y trabajar en plantaciones de café, tabaco, cacao, azúcar y algodón, en minas de oro y plata, arrozales, la industria de la construcción, la tala de madera para barcos, como mano de obra cualificada y como sirvientes domésticos.

Las principales naciones involucradas en la trata atlántica de esclavos, por volumen de comercio, fueron Portugal, el Reino Unido, España, Francia, los Países Bajos, Estados Unidos y Dinamarca. Varias de ellas habían establecido puestos de avanzada en la costa africana, donde compraban esclavos a líderes africanos locales. Estos esclavos eran gestionados por un factor, establecido en la costa o cerca de ella para agilizar el envío de esclavos al Nuevo Mundo. Las estimaciones actuales indican que entre 12 millones y 12,8 millones de africanos fueron transportados a través del Atlántico en un período de 400 años.

El saqueo de recursos africanos y la expulsión de pueblos enteros

El reparto de África fue la ocupación y división del continente africano por parte de las potencias de Europa entre los años 1880 y 1914. Los factores clave que lo definieron fueron la Conferencia de Berlín (1884-1885), el dominio territorial de Francia y Reino Unido, y la creación de fronteras artificiales que ignoraron y separaron a las tribus y poblaciones locales, como se puede observar en la RDC.

Leopoldo II, el rey belga que cometió en África «los abusos más atroces» del colonialismo europeo, llegando a considerarse como propietario del Congo.

«De los europeos que luchaban para hacerse con el control de África a finales del siglo XIX, se puede decir que el rey belga Leopoldo II dejó el mayor y más horrible legado de todos«, escribió en 2004 Mark Dummet, corresponsal de la BBC en Kinshasa.

Detrás del discurso filantrópico de Leopoldo II había un gran interés en hacerse con las grandes riquezas del territorio. Primero, del marfil, que era inmensamente apreciado en la época previa a la creación del plástico por ser un material que podía ser utilizado para crear infinidad de piezas, desde estatuillas hasta teclas de piano pasando por piezas de joyería y dientes falsos.

Gradualmente, el interés por el marfil fue desplazado por la fiebre del caucho, cuando en la década de 1890 su uso se disparó para producir ruedas de bicicletas y de autos, para recubrir cables, así como para fabricar cintas de transporte para automatizar el trabajo en las fábricas.

“Él convirtió su ‘Estado Libre del Congo’ en un campo de trabajo masivo, hizo una fortuna para sí mismo con la recolección del caucho y contribuyó en gran medida a la muerte de millones de inocentes«, señaló Dummet.

En lo que sí hay coincidencia entre los estudiosos fue en los métodos brutales utilizados por los representantes de Leopoldo II para obligar a la población nativa a explotar el caucho.

La explotación de recursos y la opresión de poblaciones enteras, continúa de forma dramática y cruel en la RDC, especialmente en la región oriental del Kivu, causada por saqueadores extranjeros y por países vecinos como Ruanda y Uganda.

No les importa que esta sea la tierra ancestral de las comunidades indígenas ni que sea un antiguo santuario vivo, repleto de especies en peligro de extinción. Solo quieren talar, perforar, saquear y acumular fortunas. Hoy, el 23 % del santuario ha sido absorbido por acuerdos mineros, expulsando a millones de familias de sus tierras ancestrales.

3.- Hacia una posible y necesaria reintegración, pacificación, y un nuevo Orden en la RDC

Cuando el desorden, la opresión y el saqueo, son causados por manos humanas, entonces también la solución está en nuestras manos.

La liberación de toda esclavitud, no proviene nunca de arriba o de los gobernantes, sino de la sociedad civil oprimida. La liberación de toda opresión solo puede provenir de las clases y pueblos oprimidos. Solo las personas oprimidas, unidas, empoderadas y comprometidas, tienen la capacidad y la voluntad de ser pioneras de su propia liberación, afirma el economista de los 17 ODM: Jeffrey Sachs.

Este proceso de crear un nuevo orden más justo y humano, a través de una gobernanza, gestión de recursos y promoción de la dignidad humana, del bien común y del cuidado de la Casa común, será lento y exige el compromiso de todos los habitantes de cada país del planeta. Es posible ser más humanos, si realmente nos comprometemos, junto con la sociedad oprimida de la RDC, a crear una Nueva Humanidad.

Lázaro Bustince

CIDAF-UCM

Autor

  • Nacido en Izco (Navarra), en 1942, estudió filosofía en Pamplona (1961-1964). Hizo el noviciado en Gap – Grenoble (1964-1965), con los Misioneros de África (Padres Blancos). Estudió Teología en el instituto M.I.L. de Londres, (1965-1969), siendo ordenado sacerdote en Logroño, en los Padres Blancos en 1969.

    Comenzó su actividad misionera en África en 1969, siendo enviado a la diócesis de Hoima en Uganda, donde estuvo trabajando en la educación, desarrollo y formación de líderes durante nueve años. Luego vivió un periodo de trece años en diversas ciudades europeas, trabajando en la educación y capacitación de los jóvenes (Barcelona 1979-1983)) , en Irlanda como responsable de la formación de los candidatos polacos (1983-1985), y en Polonia donde fue Rector del Primer Ciclo de Filosofía Polaco (1985-1991), y se doctoró en Teología espiritual en Lublin, donde fue nombrado profesor de la misma Universidad Católica de Lublin (KUL), de dicha ciudad, en 1991.

    Regresó a Uganda en 1992, y fue elegido Provincial de los padres Blancos de Uganda hasta 1999. Durante este periodo, fue también presidente de la Asociación de Religiosas-os en Uganda (ARU), y pionero en la construcción del Centro Nacional de Formación Continua (USFC). Además inició la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) en 1994, trabajando en la formación de líderes en JPIC.

    En 2000 y 2004 cursó estudios sobre educación en Justicia, Paz, y Transformación de Conflictos, en Dublín. Desde su regreso a Uganda, fue pionero en la capacitación de agentes sociales en JPIC, y en el establecimiento del primer Consorcio de Educación Ética (JPIIJPC), lanzado por seis Congregaciones Misioneras, en 2006. Desde el inicio, y hasta junio 2011, ostentó el cargo de primer Director del Instituto. Al mismo tiempo fue profesor invitado de Ética en la Universidad de los Mártires de Uganda (UMU).

    En septiembre de 2011 fue nombrado director general de África Fundación Sur (AFS), organismo que dejó de existir en 2021. En la actualidad sigue trabajando por África al 100 % siendo, entre otras ocupaciones, editorialista en el CIDAF-UCM.

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