El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, ha sido ratificado para un segundo mandato de cinco años tras la victoria del Partido de la Prosperidad en las últimas elecciones legislativas.
En su discurso inaugural ante el Parlamento, Abiy situó entre sus prioridades la seguridad nacional, la estabilidad política, el crecimiento económico y la consolidación de las reformas impulsadas durante su primer mandato. También defendió una política de mayor autosuficiencia y fortalecimiento militar y tecnológico, así como la búsqueda de un acceso fiable al mar Rojo mediante el diálogo y acuerdos de beneficio mutuo.
El nuevo mandato comienza, sin embargo, en un contexto marcado por la persistencia de conflictos armados en Tigray, Amhara y Oromia. La reanudación de los combates en Tigray, incluida la ofensiva en torno a Mekele, ha generado nuevos temores de una escalada similar a la guerra de 2020-2022 y ha agravado la situación humanitaria, con víctimas civiles y desplazamientos.
Abiy reivindicó los avances de su Gobierno en agricultura, infraestructuras, energía y desarrollo económico, incluida la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), como prueba de la capacidad del país para avanzar pese a las presiones internas y externas. Frente a estas afirmaciones, organizaciones de derechos humanos y sectores críticos denuncian el elevado coste humano y democrático de las operaciones militares y la persistente inestabilidad.
Para la nueva legislatura, el Gobierno plantea continuar las reformas macroeconómicas, modernizar la administración pública, combatir la corrupción y el nepotismo, ampliar la digitalización de los servicios estatales y promover un Diálogo Nacional que permita avanzar hacia reformas constitucionales y un mayor consenso político, combinado de forma paradójica con una firme política de defensa y seguridad.
[CIDAF-UCM]
