Cada vez más personas optan en Zimbabue por contratar seguros funerarios en lugar de cobertura médica, una tendencia que refleja tanto la fragilidad del sistema de salud como las duras condiciones económicas del país. Datos recientes muestran que el seguro funerario se ha convertido en el producto financiero más común, superando ampliamente al seguro médico. La cobertura sanitaria formal está vinculada principalmente al empleo, pero menos de 900.000 zimbabuenses cuentan con trabajos formales. Esto deja a cerca del 90 % de la población sin seguro médico y obligada a pagar los gastos de salud de su propio bolsillo, según cifras oficiales de 2023 y 2024.

Algunos expertos señalan que, frente a esta realidad, los seguros funerarios resultan más accesibles y culturalmente significativos. Mientras algunas pólizas médicas privadas pueden costar decenas o incluso cientos de dólares mensuales, los planes funerarios parten desde menos de un dólar, lo que los hace alcanzables para hogares donde una gran parte de la población vive con menos de 3,65 dólares al día. Aunque los servicios de salud públicos tienen tarifas relativamente bajas, el deterioro de la infraestructura, la escasez de medicamentos y la salida de profesionales sanitarios han reducido notablemente la calidad de la atención. El sistema público enfrenta una crisis prolongada tras años de falta de financiación, con indicadores preocupantes como una alta mortalidad materna y un número limitado de camas hospitalarias.

Ante este panorama, el Gobierno planea lanzar un seguro médico nacional con el objetivo de ampliar el acceso a una atención de calidad. Sin embargo, para muchas familias, garantizar un entierro digno sigue siendo una prioridad inmediata, ya sea a través de pólizas formales o mediante esquemas comunitarios informales que buscan preservar la dignidad en la muerte.

Fuente: Al Jazeera

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