Investigadores advierten que la diabetes tipo 2 podría afectar a millones de personas más en las próximas décadas, después de que un estudio publicado este mes revelara que la enfermedad está aumentando mucho más rápido de lo que se creía entre las personas del África subsahariana.
Tomemos como ejemplo a Sibusiso Sithole, guardia de seguridad de 51 años. Recibir el diagnóstico de diabetes tipo 2 fue un shock, comentó, ya que caminaba 9,6 kilómetros al trabajo todos los días y nunca pensó que su peso fuera un problema. Luego, su esposa notó cambios en su salud. Desde su diagnóstico hace 13 años, Sithole ha seguido un riguroso tratamiento para la diabetes y la hipertensión. “Tengo que tomar seis medicamentos al día”, comentó.
La diabetes es una afección en la que el cuerpo tiene dificultades para convertir los alimentos en energía debido a la insuficiencia de insulina. Sin insulina, el azúcar permanece en la sangre en lugar de entrar en las células, lo que provoca niveles altos de azúcar en sangre. Las complicaciones a largo plazo incluyen enfermedades cardíacas, insuficiencia renal, ceguera y amputaciones. La Federación Internacional de Diabetes estimó en 2021 que 24 millones de adultos en África subsahariana padecían esta enfermedad. Los investigadores habían proyectado que para 2045, alrededor del 6 % de los africanos subsaharianos (más de 50 millones) tendrían diabetes. El nuevo estudio, publicado este mes en la revista médica The Lancet, sugirió que el porcentaje real podría ser casi el doble.
Al realizar un seguimiento de más de 10.000 participantes en Sudáfrica, Kenia, Ghana y Burkina Faso durante siete años, los investigadores descubrieron que los malos hábitos alimenticios, la falta de acceso a la atención médica, la obesidad y la inactividad física son factores clave de la diabetes en África.
El Dr. Raylton Chikwati, coautor del estudio de la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica, señaló que otro factor de riesgo es vivir o mudarse a las afueras de las ciudades, o «áreas periurbanas». “El acceso a la atención médica en las zonas rurales es un poco menor que en las zonas urbanas”, afirmó Chikwati, añadiendo que el aumento del consumo de alimentos procesados en las zonas periurbanas representaba un problema.
Palwende Boua, investigador asociado de la Unidad de Investigación Clínica de Nanoro, en Burkina Faso, afirmó que los estudios a largo plazo son poco frecuentes en África, pero esenciales para comprender las enfermedades. “Poder realizar mediciones repetidas y dar seguimiento a las mismas personas… proporciona mucha más información valiosa”, afirmó Boua, “en lugar de tener que ver a las personas una sola vez e intentar comprender un fenómeno”. Boua está preparando un informe de políticas para el gobierno de Burkina Faso con el fin de contribuir a la lucha contra la diabetes.
Para Sithole, controlar su diabetes ha sido un largo camino. Pero con tratamiento y cambios en el estilo de vida, ha recuperado el control de su salud. “Lo que puedo decirles es que deben revisar su alimentación, porque en esa época yo tenía demasiado peso”, afirmó. “En ese entonces usaba la talla 40. Ahora uso la 34”.
Los expertos enfatizaron que los africanos deben controlar su nivel de azúcar en sangre y buscar tratamiento cuando se les diagnostica diabetes.
Zaheer Cassim
Fuente: VOA
[CIDAF-UCM]