Un testigo que se presentó como comandante de un escuadrón de la muerte de Charles Taylor, declaró ante el jurado de La Haya, el pasado día 12, que mató a hombres, mujeres y bebés, bajo las órdenes del antiguo líder liberiano y que abasteció de armas a los rebeldes de Sierra Leona.
Taylor, que un día fuera el más temido señor de la Guerra de África, se enfrenta a acusaciones de violación, asesinato, mutilación y reclutamiento de niños soldado, en el Tribunal especial para Sierra Leona, respaldado por la ONU, establecido para juzgar a los responsables del conflicto que duró desde 1991 hasta 2002. Su juicio se trasladó a La Haya, por razones de seguridad.
En su espeluznante testimonio, Joseph Marzah, un liberiano que perteneció a las fuerzas rebeldes leales a Taylor, habló de una arraigada cultura de brutalidad entre los hombres de confianza de Taylor. Casos de mutilación, asesinatos de los oponentes a Taylor, a cambio de cigarrillos, e incluso canibalismo. Explicó cómo Taylor en persona les hizo comprender que había que jugar con sangre humana, para que los enemigos tuviesen miedo.
Marzah, de 49 años, es el testigo número 20, en el juicio contra Taylor que comenzó a principios de enero. En su declaración, asegura haber llevado más de 40 veces depósitos de armas, a veces almacenadas en la propia casa presidencial de Taylor, hasta Sierra Leona, de donde volvía con diamantes, que entregaba a Taylor en persona. Marzah aseguró no arrepentirse de nada.
(Mail & Guardian, Suráfrica, 13-03-08)
