Clinton Nyapara Mogesa, un joven keniano de 28 años, ha muerto en Ucrania luchando como miembro del ejército ruso. Ucrania ha sido quien ha encontrado e identificado el cuerpo y quien ha transmitido el mensaje a sus familiares el domingo 1 de febrero. Esta muerte se inserta en un contexto preocupante para muchas otras familias en Kenia, pues desde hace meses el ejército ruso ha estado reclutando de forma engañosa a distintos jóvenes procedentes de este país del este de África.
En el caso concreto de Mogesa, su familia ha contado que el joven vivía y trabajaba en Qatar desde 2024. Desde ahí, salió en 2025 de viaje a Rusia en busca de mejores oportunidades laborales y una mejor calidad de vida. Dos semanas después, acabo firmando un contrato con el ejército ruso. Durante las tres semanas que pasó de entrenamiento pudo estar en contacto con su familia. Sin embargo, desde el 28 de octubre, cuando fue asignado a una de las unidades de asalto, su primo informó que no volvieron a recibir noticias de él. De hecho, la siguiente noticia que han tenido ha sido más de dos meses después, con el comunicado de que su cuerpo había sido encontrado en Donetsk, al este de Ucrania. Con él encontraron los pasaportes de otros dos ciudadanos kenianos, lo que ha despertado preocupaciones sobre la posibilidad de otros jóvenes en circunstancias similares.
Las autoridades ucranianas informaron que Mogesa murió durante un llamado “ataque suicida”, refiriéndose a un ataque frontal con un elevado número de bajas en el que participaban soldados con escasa formación, como es el caso de Mogesa, quien fue mandado al campo de batalla tras apenas tres semanas de formación.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Diáspora de Kenia ha reconocido haber recibido llamadas de socorro de kenianos atrapados en la Federación Rusa. Además, recientemente informó de que se había logrado repatriar de forma segura a 18 ciudadanos. Se estima que aún puede haber un alto número de kenianos reclutados en Rusia, y la embajada de Kenia en Moscú informó haber recibido peticiones de ayuda de ciudadanos afirmando haber sido coaccionados o engañados para unirse a la guerra.
Fuente: The Star
[CIDAF-UCM]
