Al menos 29 personas han muerto tras un ataque armado ocurrido en la aldea de Guyaku, ubicada en el estado de Adamawa, en el este de Nigeria, haciendo frontera con Camerún. El asalto, que se prolongó durante varias horas, causó importantes daños materiales en la zona. Posterior al suceso, el gobernador estatal, Ahmadu Umaru Fintiri, visitó la comunidad afectada y expresó públicamente su rechazo a lo ocurrido, calificándolo como un acto grave que será perseguido por la justicia. Además, anunció que su administración continuará apoyando tanto a las fuerzas de seguridad como a grupos de autodefensa, al tiempo que se refuerzan las operaciones de seguridad en la región.

Medios como Reuters y Associated Press han señalado que el ataque fue dirigido por una filial regional del grupo EIIL (ISIS) a través de redes sociales, aunque no se ha determinado con claridad qué grupo específico estuvo implicado, dado que en Nigeria operan dos grandes organizaciones vinculadas a esta red. Además, al mismo tiempo que ocurría el asalto en Guyaku, también sucedía otro incidente violento en el centro-norte del país, donde hombres armados asaltaron un orfanato y secuestraron a 23 niños. Sin embargo, las autoridades pudieron rescatar posteriormente a 15 de ellos y declararon que continuarán las operaciones para localizar a los ocho restantes y detener a los responsables.

Este tipo de hechos se enmarca en un contexto de creciente inseguridad en el país, marcado por ataques armados y secuestros frecuentes. Aunque el presidente estadounidense Donald Trump ha denunciado la situación como un supuesto “genocidio cristiano”, el gobierno nigeriano sostiene que la violencia afecta a distintos grupos religiosos. Los datos ofrecidos por los analistas no dejan lugar a dudas y demuestran que solo una pequeña parte de los ataques recientes pudo tener una motivación religiosa directa. En este escenario, Estados Unidos ha incrementado su implicación, llevando a cabo ataques contra combatientes vinculados al EIIL durante diciembre y desplegando tropas en el norte del país para apoyar y entrenar a las fuerzas locales.

Fuentes: Aljazeera

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