Varios documentos publicados en 2016, tienen una relevancia global en nuestro compromiso por construir un mundo más justo y humano.
1. El documento de “Cristianismo y Justicia”, publicado por el centro de los Jesuitas en Barcelona. sobre el tema: “Transformemos el mundo desde el afecto y la ternura”. www.cristianismeijusticia.
Este valioso documento, considera cuatro dimensiones de profunda sabiduría para construir un nuevo mundo:
? La cuestión ecológica, y destrucción del medio ambiente,
? la insoportable desigualdad en el mundo actual,
? de la hostilidad y el rechazo del otro, a la hospitalidad y la acogida,
? y la revolución de los cuidados: cuidarnos mutuamente y el planeta.
2. La Declaración conjunta del papa Francisco y del patriarca Kirill de Moscú. www.zenit.roma.
Entre otras afirmaciones interesantes, nos dicen:
? Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución: Oriente Medio, África del Norte y Asia. No somos competidores sino hermanos.
? Hacemos un llamamiento a la comunidad internación a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo, para construir la paz y la ayuda.
? Trabajamos por la convivencia fraterna entre diversos pueblos y religiones, y por el regreso de refugiados a sus casas.
? Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo.
3. El libro-entrevista con el papa Francisco: “El nombre de Dios es Misericordia”:
«La justicia y la misericordia deben caminar juntas.
El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza.
El sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos.
Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, abierto a Dios y a los demás.
No se puede vivir sin perdonarse, o al menos no se puede vivir bien, especialmente en familia.
La misericordia a la cual somos llamados abraza a toda la creación, que Dios nos ha confiado para ser cuidadores y no explotadores, o peor todavía, destructores.»
4. Los discursos del papa Francisco en su reciente visita a Méjico:
Algunas frases más impactantes:
“La falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita proyectarse genera en tantos casos situaciones de pobreza y marginación, y esto es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia. Es un lujo que hoy no nos podemos dar. No se puede dejar solo y abandonado el presente y el futuro de un país”.
“La mentalidad reinante pone el flujo de las personas al servicio del flujo de capital, provocando en muchos casos la explotación de los empleados como si fueran objetos para usar, tirar y descartar.”
“Todos estamos en el mismo barco, todos tenemos que luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y futuro, un espacio para construir sociedad y ciudadanía”.
“Luchen, desde dentro, por revertir las situaciones que generan más exclusión, hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión. Quien ha sufrido el dolor al máximo, puede convertirse en un profeta de la sociedad. Trabajen para que esta sociedad que usa y tira a la gente no siga cobrándose víctimas”.
“Entiendo que muchas veces se vuelve difícil sentirse la riqueza cuando nos vemos continuamente expuestos a la pérdida de amigos o de familiares en manos del narcotráfico, de las drogas, de organizaciones criminales que siembran el terror”.
“Es mentira que la única forma de vivir, de poder ser joven, es dejando la vida en manos del narcotráfico o de todos aquellos que lo único que están haciendo es sembrar destrucción y muerte (…) Es mentira que la única forma que tienen de vivir los jóvenes aquí es la pobreza, la marginación”.
“No se dejen excluir, no se dejen desvalorizar, no se dejen tratar como mercancía (…) La dignidad se las da el no dejarse ‘sobar el lomo’ y ser mercadería para los bolsillos de otros”.
«La precariedad, la escasez, el no tener lo mínimo nos puede desesperar, nos puede hacer sentir una angustia fuerte ya que no sabemos cómo hacer para seguir adelante, y más cuando tenemos hijos a cargo.
«La precariedad no sólo amenaza el estómago, y eso ya es decir mucho, sino que puede amenazar el alma, nos puede desmotivar, sacar fuerza y atentar con caminos o alternativas de aparente solución pero que al final no solucionan nada».
«Muchas veces, de modo sistemático y estructural, vuestros pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, sus culturas, su tradición. Otros mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras, o han realizado acciones que las contaminaban”.
«Adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan sólo para mí o «para los míos». Es tener el «pan» a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida. Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, a sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta ese es el pan que se le da de comer a los propios hijos».
“A los dirigentes de la vida social, cultural y política les corresponde de modo especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino (…) ayudándolos a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz.”
Estos cuatro “documentos”, nos ofrecen una rica sabiduría y un compromiso total del papa Francisco, para poder inspirar, motivar y empoderar a la sociedad para que tome toda su responsabilidad en la construcción de un mundo más justo, equitativo y solidario.
Lázaro Bustince
Director de África Fundación Sur.
