El ministro de Interior de Sudáfrica, Leon Schreiber, informó recientemente que Sudáfrica había repatriado a 2.745 extranjeros en una semana después de que el presidente Cyril Ramaphosa prometiera medidas más enérgicas contra la inmigración ilegal.
Sudáfrica, una de las mayores economías de África, ha atraído durante muchos años a trabajadores migrantes de todo el continente, tanto legales como ilegales. El país ha experimentado recurrentes brotes de disturbios antiinmigrantes, incluyendo nuevos actos de violencia en las últimas semanas. Grupos de sudafricanos armados con palos, látigos y escudos han marchado por diversas zonas del país exigiendo a los extranjeros sin permiso de residencia que abandonen el país antes del 30 de junio.
Los saqueos a comercios y los ataques xenófobos han llevado a numerosos ciudadanos de Nigeria, Malaui, Ghana, Zimbabue y Mozambique a aceptar la repatriación voluntaria organizada por sus gobiernos.
El gobierno sudafricano indicó que la mayoría de los repatriados se encontraban en el país en situación irregular. La administración pública informó que un gran número de ciudadanos malauíes, se calcula que cerca de 7.000, se refugiaban de los ataques xenófobos en un parque en Durban, una importante ciudad al este del país.
Ocho autobuses fletados por el gobierno de Malaui comenzaron a trasladar a sus ciudadanos el pasado 14 de junio, y Sudáfrica proporcionó 10 autobuses adicionales para agilizar las deportaciones.
La semana pasada el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa reconoció la preocupación pública por la inmigración ilegal, pero advirtió que las autoridades no tolerarían que nadie se tomase la justicia por su mano.
Las tensiones han aumentado desde que dos mozambiqueños murieran durante una marcha contra la inmigración ilegal el 29 de mayo en Mossel Bay, una ciudad del Cabo Occidental. Las autoridades mozambiqueñas cifraron el número de fallecidos en cinco.
Según Statistics South Africa, en 2022 se contabilizaban 2,4 millones de extranjeros en el país, lo que representaba el 3,7 % de la población total de 65 millones, en un país que cuenta con una tasa de desempleo superior al 30 %. Sin embargo, es un hecho reconocido por las empresas agrícolas que la agricultura sudafricana depende en gran medida de la mano de obra migrante, especialmente de países vecinos. Muchos agricultores dependen de los trabajadores extranjeros para paliar la escasez de mano de obra, especialmente durante los períodos de mayor cosecha.
Fuente: Mayors and Cities
[Traducción y edición, Jesús Zubiría]
[CIDAF-UCM]
