El Gobierno de Sudáfrica anunció la contratación de 10.000 nuevos inspectores laborales, una decisión que las autoridades califican como la más ambiciosa desde el inicio de la democracia en 1994. El presidente del país, Cyril Ramaphosa, presentó la medida durante su discurso anual sobre el estado de la nación, donde prometió endurecer la fiscalización para garantizar el cumplimiento de la legislación laboral. Según el viceministro de Empleo y Trabajo, Jomo Sibiya, se trata de un paso sin precedentes en casi tres décadas.

El país cuenta en la actualidad con cerca de 2.300 inspectores. Con las nuevas incorporaciones, la cifra ascenderá a 12.300, lo que permitirá aumentar las visitas a centros de trabajo de 300.000 a aproximadamente 1,6 millones al año. El Ejecutivo estima que más de 16,8 millones de personas podrían beneficiarse de mejores condiciones laborales y mayor supervisión. El refuerzo no solo busca elevar las estadísticas de control, sino también recuperar salarios y montos descontados ilegalmente. Con la capacidad actual, el departamento logra devolver más de 70 millones de rands anuales (unos 3,6 millones de euros) a trabajadores afectados por deducciones indebidas o pagos incompletos, cifra que podría multiplicarse con el nuevo despliegue.

La Public Servants Association celebró el anuncio y recordó que la escasez de personal ha dificultado la vigilancia de normas clave como la Ley de Condiciones Básicas de Empleo o la Ley de Salud y Seguridad Ocupacional. El sindicato considera que el aumento permitirá actuar con mayor rapidez en sectores de alto riesgo y enfrentar prácticas como el impago de aportes previsionales.

Fuente: Joburg Etc

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