Michelle van Rooyen, investigadora del Instituto de Estudios de Seguridad (ISS), advirtió que una eventual escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría frenar la frágil recuperación de Somalia, un país marcado por la inestabilidad política, la pobreza extrema y la amenaza de Al-Shabaab. Según la investigadora del Instituto de Estudios de Seguridad, las tensiones en Oriente Medio afectan directamente a Somalia debido a su ubicación estratégica en el Golfo de Adén y su fuerte dependencia económica de los mercados del Golfo, especialmente de Arabia Saudita.
El informe destaca que el aumento de los costos del transporte y las interrupciones comerciales están agravando la crisis humanitaria somalí, elevando los precios de alimentos y del agua y dificultando la llegada de ayuda internacional. A esto se suman la pobreza extrema, el desplazamiento masivo de población y los efectos de sequías e inundaciones recurrentes, mientras la ayuda internacional continúa centrada en emergencias humanitarias más que en el desarrollo sostenible.
Van Rooyen advierte que Somalia necesita reducir su dependencia externa mediante una mayor diversificación económica, inversiones en agricultura, infraestructura y economía marítima, además de fortalecer la gobernanza y la capacidad estatal. La investigadora concluye que sin reformas coordinadas y estabilidad política Somalia seguirá expuesta a las crisis internacionales que escapan a su control y que podrán limitar su desarrollo.
