Las recientes muertes que ocurrieron el lunes por las manifestaciones en contra del aumento del precio de combustible en Kenia han desembocado en la suspensión, durante una semana, de la huelga de transporte. El bloqueo del tráfico impuesto por Irán en el estrecho de Ormuz tras la agresión armada de Estados Unidos e Israel, ha generado graves consecuencias económicas en muchos países, entre ellos Kenia, una nación muy dependiente del combustible que se transporta por esta ruta marítima. La subida de los precios tras el bloqueo provocó que los operadores de transportes kenianos decidieran convocar la huelga el lunes, sin embargo las muertes y los daños ocasionados el mismo día llevaron a detener las protestas una semana.

La noticia de la suspensión fue dada por el ministro de Interior, Kipchumba Murkomen, que aseguró que el gobierno negociará con las partes implicadas, estas declaraciones fueron posteriormente confirmadas por el presidente de la Asociación de Propietarios de Matatus (asociación de operadores de autobuses).

Varias organizaciones de derechos humanos denunciaron la enorme violencia usada por las autoridades kenianas, que detuvieron cerca de 700 personas y confirmaron que el lunes fallecieron cuatro personas y 30 manifestantes resultaron heridos. Además, los disturbios también afectaron a varios comercios y transportes en el país, entre ellos estarían varios camioneros que han tomado la decisión de no realizar transportes de carga por temor a ser atacados por los manifestantes. 

El gobierno keniano tomó varias medidas la semana pasada para reducir el impacto de la subida del combustible, gastando 38,5 millones de dólares en ayuda a los consumidores y, como medida de emergencia, suspendiendo temporalmente algunas normas de calidad del combustible para evitar una mayor escasez.

Fuentes: Aljazeera

[CIDAF-UCM]