Durante muchos años la República Democrática del Congo reclamó que Ruanda fuera sancionada por su apoyo a la rebelión del M23 y por su implicación en la guerra, ocupación y pillaje de amplias zonas de las provincias Kivu Norte y Kivu Sur. De ahí que mostrara su satisfacción cuando cayeron sobre responsables militares ruandeses y el ejército ruandés severas sanciones económicas, que sin duda alguna debilitaban y aislaban al régimen de Kigali y significaban una victoria diplomática congoleña.
El 22 de mayo de 2026, Africa Intelligence informaba que los Estados Unidos habían suspendido la sanciones que en su día habían sido tomadas por el OFAC (Office of Foreign Assets Control), un organismo de control financiero dependiente del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. La noticia la confirmaron las sociedades TotalEnergies (Francia) y Exxon/Mobil (EEUU) que intervinieron para lograr la derogación de las sanciones. Estos dos grandes gigantes de la industria petrolera que operan en Mozambique afirman que no podrían garantizar la seguridad de sus proyectos gasísticos sin los 5.000 soldados ruandeses desplegados en Cabo Delgado desde 2021, ya que las fuerzas armadas mozambiqueñas son incapaces de asumir el relevo. Cabe recordar que el régimen ruandés, cuando se produjeron las sanciones del OFAC, amenazó con una retirada inmediata de sus tropas en Mozambique; parece evidente que el presidente francés Macron ha sido un eficaz patrocinador del perdón. Kigali sale reforzado y Kinshasa debilitado.
Santiago Armengol Coll
[CIDAF-UCM]
