Ruanda ha presentado una demanda de arbitraje contra Gran Bretaña por la cancelación de un acuerdo de asilo que el primer ministro, Keir Starmer, anuló en 2024, según informó el Gobierno del país de África Oriental. El plan preveía que Gran Bretaña pagara a Ruanda para acoger a migrantes que habían “llegado ilegalmente a Gran Bretaña”, pero la iniciativa quedó paralizada tras varias impugnaciones legales. Ante esta situación, Ruanda presentó una notificación ante la Corte Permanente de Arbitraje, con sede en La Haya, argumentando que el Estado británico incumplió los compromisos financieros establecidos en la denominada “alianza migratoria”.
Ya en 2024, Gran Bretaña solicitó renunciar a pagos por valor de 50 millones de libras (unos 69 millones de dólares) que, como máximo, debían abonarse en 2025 y 2026. Ruanda afirmó entonces estar dispuesta a aceptar esa propuesta, siempre que “se rescindiera el tratado y se negociaran y acordaran nuevas condiciones financieras”. Sin embargo, dichas negociaciones nunca se llevaron a cabo y, según Kigali, “las cantidades siguen adeudadas y pagaderas en virtud del tratado”. Tras la cancelación definitiva del acuerdo por parte de Starmer, el Gobierno británico sostuvo que el plan había supuesto un despilfarro de dinero público y anunció que no se efectuarían más pagos.
Las relaciones entre Londres y Kigali ya se habían tensado notablemente el año pasado, después de que el Reino Unido decidiera suspender parte de su ayuda a Ruanda por su presunto papel en el conflicto de la República Democrática del Congo. El país africano se encuentra bajo una fuerte presión internacional por las acusaciones de apoyar al grupo rebelde M23, algo que el Gobierno ruandés rechaza.
[CIDAF-UCM]
