En la República Democrática del Congo (RDC) se ha vuelto a reanudar el tráfico entre el tramo que une las localidades de Bunia y Mahagui, en la provincia de Ituri, tras la huelga generalizada de transportistas y camioneros como consecuencia de la inseguridad que sufrían en las carreteras.
Los transportistas y camioneros han exigido el establecimiento de escoltas de seguridad, así como una aceleración en el proceso de desarme y la desmovilización de las milicias locales con el fin de frenar las emboscadas y los asesinatos que sufren en estas zonas desde el surgimiento de los conflictos armados en 2017. Muestra de ello es el reciente asesinato de 3 camioneros (un congoleño, un keniano y un somalí) atribuido a las milicias de la Cooperativa para el Desarrollo del Congo/Unión de Revolucionarios para la Defensa del Pueblo Congoleño (CODECO-URDPC), una milicia armada ligada a la etnia Lendu. Debido a la inseguridad del tramo, durante el mes de julio las FARDC ya tuvieron que escoltar a un centenar de camiones.
Esta prolongada paralización de la RN27 ha provocado el aumento de los precios del combustible y una amenaza socioeconómica y humanitaria debido a la interrupción de la cadena de suministro. Como consecuencia de la huelga los precios de los productos básicos han aumentado bastante, exponiendo a las poblaciones más vulnerables a un riesgo de crisis humanitaria.
La reciente reanudación del tráfico se ha producido tras las conversaciones entre el gobernador de la región y los representantes de los transportistas, quienes han acordado varias medidas entre las que destaca un aumento de la seguridad en los tramos considerados de alto riesgo. Como resultado se ha producido un despliegue de soldados de las FARDC en las zonas afectadas, permitiendo que más de 600 vehículos reanudaran su trayecto. Igualmente, también han acordado una reducción de las trabas administrativas que sufrían los transportistas en las cabinas de peajes y que eran impuestas por algunos servicios estatales.
Fuentes: Radio Okapi
[CIDAF-UCM]
