Aunque la inflación de los alimentos muestra señales de desaceleración en Sudáfrica, millones de hogares continúan enfrentando dificultades para acceder a una alimentación adecuada. Según la economista Naledi Radebe, del Consejo Nacional de Comercialización Agrícola (NAMC), las familias de bajos ingresos destinan hasta el 40 % de sus ingresos a la compra de alimentos, mientras que la canasta básica urbana alcanzó los 1.361,76 rands (72,10 €) en abril de 2026.

Expertos reunidos en un reciente simposio sobre seguridad alimentaria coincidieron en que los elevados precios de los alimentos responden a factores estructurales que van más allá de la inflación, como los costos de producción, transporte y distribución. Aunque las ayudas sociales y las exenciones fiscales han contribuido a aliviar la presión sobre los consumidores, se consideran necesarias nuevas medidas para mejorar la asequibilidad.

Entre las principales propuestas destacan el fortalecimiento de la producción agrícola local, la mejora de la infraestructura logística, el apoyo a los mercados informales de alimentos y la reducción de la dependencia de insumos agrícolas importados. Los especialistas subrayan que una acción coordinada entre gobierno, industria y sociedad civil será clave para garantizar el acceso sostenible a alimentos nutritivos y asequibles.

Fuente: Food for Mzansi

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