Níger ha revocado las licencias de varios “operadores de transporte y camioneros” por negarse a transportar combustible al país vecino Malí, que se enfrenta a una grave escasez debido a un bloqueo yihadista.

Níger y Malí, dos países sin acceso al mar, y actualmente gobernados por juntas militares, son aliados de Burkina Faso, que también se encuentra bajo control militar. Los tres Estados se enfrentan a “una escalada de ataques yihadistas”, a raíz de estos ataques, Malí sufrió una fuerte escasez de combustible el pasado octubre y noviembre, después de que militantes de Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, afiliado a Al Qaeda, cortaran el suministro de combustible a varias ciudades.

Níger, país productor de petróleo, tenía previsto enviar “82 camiones cisterna a Bamako, la capital de Mali, recorriendo los 1400 kilómetros bajo escolta militar”. Finalmente, el Ministerio de Transporte de Níger revocó las licencias de “14 transportistas y 19 conductores por negarse a transportar el combustible”, mientras que otro operador recibió una suspensión de un año. Estas sanciones se deben a que el ministro de Transporte, Abdourahamane Amadou, considera esta negativa como “una grave violación de las obligaciones legales y reglamentarias”.

Burkina Faso, Níger y Malí han reforzado su cooperación en materia de seguridad a través de la Alianza de Estados del Sahel, una iniciativa con la que buscan hacer frente a la amenaza yihadista en la región. En este contexto, han anunciado la puesta en marcha de una fuerza conjunta de unos “5.000 efectivos”, mientras que sus ejércitos desarrollan operaciones coordinadas sobre el terreno para restablecer el control y garantizar la seguridad. Al mismo tiempo, Malí vuelve a enfrentarse a dificultades en el suministro de combustible, una situación que está teniendo consecuencias directas en las infraestructuras clave del país.

Fuentes: Qiraat Africa – Africanews 

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