El gobierno militar de Níger acusó a Francia de estar detrás de una fallida sublevación protagonizada por soldados en la capital, Niamey, el pasado 29 de agosto. París rechazó las acusaciones y las calificó de «pura fantasía». , elevando aún más la tensión entre ambos países, enfrentados desde el golpe de Estado de 2023.
Los rebeldes atacaron la Base 101, situada en el aeropuerto internacional de Niamey, y posteriormente se produjeron enfrentamientos cerca del palacio presidencial y otros puntos estratégicos de la ciudad. El ejército nigerino, respaldado por combatientes rusos del denominado Cuerpo de África, consiguió sofocar la sublevación. Según medios estatales, el enfrentamiento dejó decenas de muertos y detenidos.
Las autoridades nigerinas sostienen que Francia y varios países de África Occidental participaron en la operación. El Gobierno asegura disponer de pruebas y ha advertido de que podría recurrir a tribunales internacionales. Benín, uno de los países señalados, negó cualquier implicación, mientras Níger agradeció el respaldo de Rusia, Argelia, Burkina Faso y Malí.
Francia, por su parte, negó haber tenido intención o medios para intervenir en el motín. La disputa se suma a una profunda ruptura bilateral desde el golpe de 2023, tras el cual Níger expulsó al embajador francés, ordenó la salida de unos 1.500 militares franceses y suspendió acuerdos y medios de comunicación vinculados a París.
El episodio también genera preocupación por la seguridad del país. Expertos advierten de que el Gobierno podría destinar más recursos a controlar posibles amenazas internas, debilitando la lucha contra grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico. Desde el golpe de Estado militar de 2023 cerca de 6.000 personas han muerto en más de 1.400 episodios violentos, lo que contrasta con las 3.200 personas que perdieron la vida en más de 1.300 incidentes violentos de los tres años anteriores, durante la democracia.
Fuente: AlJazeera
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