Las autoridades del gobierno en Malí han celebrado sus primeras conversaciones directas con los grupos rebeldes que tomaron el control del norte del país, a principios de este año, según los medios de comunicación.
La reunión celebrada en Burkina Faso allana el camino para más negociaciones con los tuareg y los rebeldes islamistas, ya que ambos han prometido respetar la unidad nacional y rechazar el terrorismo.
El grupo del África Occidental, ECOWAS, ha dicho que está preparado para desplegar 3.300 soldados para reconquistar el territorio controlado por los rebeldes. El secretario general de la ONU Ban Ki-Moon apoyó un despliegue de un año de duración la semana pasada. Pero no ofreció ningún apoyo financiero, y dijo que las naciones africanas deben responder a cuestiones básicas sobre cómo será dirigida la fuerza, que tendrá el acrónimo de Afisma. El señor Ban dijo que financiar cualquier operación militar debería hacerse como una “contribución voluntaria o bilateral”.
Las conversaciones del día 4 de diciembre, celebradas en Uagadugú dieron como resultado que los debilitados rebeldes separatistas Tuareg confirmasen que renunciaban a sus esperanzas de un estado independiente, en el norte del país. Mientras tanto los islamistas de Ansar Dine prometieron rechazar toda forma de extremismo, aunque el grupo todavía tiene que demostrar este compromiso sobre el terreno, cortando sus relaciones con grupos relacionados con Al Qaeda, según los corresponsales.
Impactados por una serie de atrocidades atribuidas a los islamistas o los rebeldes tuareg, la mayoría de los malienses creen que el tiempo para negociaciones ha pasado y que sólo una intervención militar resolverá esta crisis. Los rebeldes islamistas y tuareg tomaron el control de grandes partes del norte de Malí, después de un golpe de estado en Bamako, ocurrido en marzo. Su alianza se derrumbó poco después, y los islamistas tomanron el control de las principales áreas y centros urbanos. Los islamistas han destruido los antiguos santuarios de Tombuctú y han impuesto una versión estricta de la Sharía, la ley islámica, atrayendo la indignación internacional.
(Africa News Agency, 05-12-12)
