Netumbo Nandi-Ndaitwah, de 72 años y vencedora de las elecciones de noviembre con el 58 % de los votos, es la primera presidenta de Namibia. La nueva jefa del Estado namibio lidera un país que enfrenta altas tasas de desempleo, desigualdad y pobreza.
La propia presidenta Nandi-Ndaitwah ha declarado al podcast Africa Daily de la BBC. «Si todo sale bien será un buen ejemplo para África, pero si algo ocurre, como puede ocurrir en cualquier administración bajo el liderazgo de un hombre, también habrá quienes digan: ‘¡Miren a las mujeres!«.
Nandi-Ndaitwah se unió muy joven a la Organización Popular de África Sudoccidental (SWAPO), habiendo ejercido cargos políticos en el exterior. Desde la obtención de la independencia, en 1990, el Swapo ha liderado al país sin alternancia.
Namibia es un país geográficamente extenso, con una superficie de 824.292 km², pero con una población de tan solo tres millones de personas. Las estadísticas gubernamentales muestran que la población blanca (53.773 namibios, lo que representa el 1,8 % de la población del país) posee cerca del 70 % de las tierras agrícolas del país.
Si bien el SWAPO ha logrado cambios y mejorado la vida de la mayoría negra, el legado del apartheid aún se puede ver en algunos grandes terratenientes, lo cual constituye un grave problema para todo el país, pues obligan a pequeños terratenientes a vender sus tierras.
Namibia es uno de los países con mayor desigualdad del mundo, según el Banco Mundial, y se prevé que la pobreza se mantendrá alta, en los próximos años.
La tasa de desempleo alcanzaba el 40 % en 2023, según la agencia de estadísticas del país.
Nandi-Ndaitwah afirmó que la economía, que depende en parte de la exportación de minerales, debería centrarse más en agregar valor a lo que el país extrae del suelo en lugar de exportar materias primas. También quiere que Namibia se centre más en las industrias creativas y que el sector educativo se adapte a las nuevas realidades económicas.
Nandi-Ndaitwah, junto con Ellen Johnson Sirleaf de Liberia, son las únicas dos mujeres, elegidas directamente por el pueblo, como presidentas de un país africano. La única otra presidenta del continente africano es Samia Suluhu Hassan, de Tanzania, quien asumió el cargo tras el fallecimiento de su predecesor en el cargo en 2021.
Se trate tanto de mujeres como de hombres que han sido elegidos democráticamente para gobernar un país, todos serán igualmente valorados por sus éxitos y por su justa, responsable y profesional gestión de los recursos de país, respetando siempre la dignidad de cada persona y promocionando en primer lugar el bien común.
Deseamos a la nueva presidenta de Namibia toda la colaboración necesaria para una ejemplar gobernanza de la diversa ciudadanía de todo el país.
Lázaro Bustince
CIDAF-UCM