Yoweri Museveni, jefe de Estado de Uganda desde 1986, fue declarado vencedor por la comisión electoral, el sábado 17 de enero 2026. Las elecciones, que los observadores africanos denunciaron como marcadas por un clima de intimidación y violencia, que «minó la confianza pública», resultaron en el 71,65 % de los votos para Yoweri Museveni, frente al 24,72 % de Bobi Wine, según el Daily Monitor y Jeune Afrique. La participación fue del 52,5 %.
Museveni, exlíder guerrillero de 81 años, ha “ganado” su séptimo mandato consecutivo, prolongando sus 40 años de gobierno al mantener el control total del aparato electoral, de la policía y del ejército.
Su principal oponente fue el excantante Bobi Wine, de 43 años, cuyo verdadero nombre es Robert Kyagulanyi, quien se autodenomina el «presidente del gueto«, en referencia a los barrios pobres de Kampala donde creció. Bobi Wine rechazó los resultados electorales, denunció el fraude y llamó a los ugandeses a protestar.
Su propio partido anunció que la policía y el ejército habían allanado su domicilio el viernes, día 16, por la noche. «Quiero confirmar que logré escapar. Actualmente no estoy en casa, aunque mi esposa y otros familiares permanecen bajo arresto domiciliario«, declaró Bobi Wine en un comunicado publicado a primera hora de la tarde del sábado en X. «Sé que estos criminales me buscan por todas partes y estoy haciendo todo lo posible para garantizar mi seguridad», añadió.
El líder opositor declaró que rechaza los resultados electorales, que desconocidos vestidos de civil habían escalado la noche anterior las vallas de su residencia, cortado el suministro eléctrico y desactivado las cámaras de seguridad, iluminados por un helicóptero que sobrevolaba la propiedad.
También se desplegó una gran presencia policial en la capital, Kampala, mientras las fuerzas de seguridad buscaban reprimir las manifestaciones del mismo tipo que las que han afectado a los vecinos en Kenia y Tanzania en los últimos meses, según la ONU. “Mucha gente se ha ido del barrio”, dijo Prince Gerard, de 29 años, comerciante que informó haber oído un dron y un helicóptero la noche anterior y haber notado una fuerte presencia policial.
Goodluck Jonathan, expresidente de Nigeria y representante de los observadores electorales de la Unión Africana, COMESA (Mercado Común para África Oriental y Meridional) e IGAD (Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo), condenó la «intimidación, arrestos y secuestros de líderes de la oposición, candidatos, simpatizantes, cierre de medios de comunicación y actores de la sociedad civil» que aparecían en los diferentes informes.
Violencia electoral
Al menos 400 simpatizantes de Bobi Wine fueron arrestados durante su campaña, según Amnistía Internacional. El líder de la oposición, quien se ha acostumbrado a usar chaleco antibalas, ha acusado repetidamente al gobierno de manipulación masiva de votos y de ataques contra miembros de su partido.
La jornada electoral se vio empañada por la violencia y graves problemas técnicos que provocaron retrasos en la votación en muchas zonas. El otro importante líder de la oposición, Kizza Besigye, quien se presentó cuatro veces contra Yoweri Museveni, fue secuestrado en Kenia en 2024 y trasladado a Uganda, donde permanece detenido “por traición”.
Muwanga Kivumbi, parlamentario del partido Plataforma de Unidad Nacional (NUP) de Bobi Wine, afirmó que 10 simpatizantes fueron asesinados dentro de su domicilio en el distrito de Butambala (centro de Uganda), bastión de Bobi Wine, por el ejército durante la noche del jueves al viernes. La policía ugandesa, por su parte, declaró que siete personas murieron por «atacar» el centro local de recuento de votos y a las fuerzas de seguridad. Así intentan los militares justificar su crueldad con todas las manifestaciones pacíficas de los opositores y de los jóvenes, que han dado un poderoso ejemplo de valor en defensa de la democracia y del bien común.
En el distrito de Butambala, varios cientos de personas se habían reunido en la casa del diputado Muwanga Kivumbi para protestar contra la masiva manipulación del voto en su circunscripción cuando el ejército intervino para dispersarlos, indicó la esposa del político, Zahara Nampewo, entrevistada por teléfono por la oficina de AFP en Nairobi.
Mientras muchos de los presentes huían a los campos cercanos, «dispararon a través de la puerta de nuestro garaje y mataron a diez jóvenes activistas que habían venido a ayudarnos«, dijo la profesora de derecho, quien se describió como «conmocionada». «Éramos civiles. Estábamos desarmados. Eran las tres de la madrugada. No sé qué habíamos hecho mal. Era tan fuerte [el sonido de los disparos]. No podía creer lo que me estaba pasando y lo que le estaba pasando a mi país«, añadió.
[Fuentes indicadas en el texto]
[Editado por CIDAF-UCM]


