En un informe publicado por la ONG Global Witness, el pasado 10 de junio, se afirma que miles de toneladas de minerales extraídas del yacimiento minero de Rubaya, en el Kivu Norte, en el este de de la República democrática del Congo (RDC), habrían alimentado a las cadenas de aprovisionamiento de grandes empresas tecnológicas. La zona de Rubaya está bajo control del movimiento rebelde M23, apoyado por el ejército ruandés
El coltan, según la ONG, sería llevado clandestinamente a Ruanda, donde su trazabilidad sería difícil establecer antes de integrarse en los circuitos de comercialización internacionales. Una vez en Ruanda perdería su origen real en los mecanismos de certificación y comercialización.
Global Witness afirma que 5 de los 7 principales exportadores ruandeses de coltán se aprovisionan en mineral proveniente de zonas de conflicto, antes de revenderlo a fundiciones de Chima o Kazakstan, donde el coltán es transformado en tantalio, utilizado en la fabricación de equipamiento electrónicos.
El informe cita a varias multinacionales, entre ellas Sony, Microsof, Amazon, LG, Nvidia, Ericsson, Toyota y Vodafone, indirectamente involucradas en esta cadena de aprovisionamiento, a pesar de la existencia de mecanismos de control que garantizan el origen responsable de los minerales. No obstante, la ONG precisa que no siempre es fácil establecer la trazabilidad de un mineral cuando éste se integra en circuitos internacionales.
El informe señala críticamente al sistema ITSC, concebido para garantizar el seguimiento de los minerales provenientes de zonas peligrosas. Según Global Witness, este dispositivo habría permitido la integración del coltán de contrabando en la distribución legal atribuyéndole un origen ruandés. Se plantean en consecuencia interrogantes sobre la eficacia de los mecanismos actuales de certificación y control del comercio de minerales en la región de los Grandes Lagos.
Global Witness se basa en estimaciones de expertos de las Naciones Unidas que evalúan en más de 120 toneladas mensuales las cantidades que se transfirieron de la RDC a Ruanda en 2024; en un año, al menos 1.400 toneladas habrían franqueado la frontera. Las exportaciones ruandesas de coltán se habrían multiplicado por 2,5 desde 2021, lo que según la organización indicaría la amplitud del fenómeno.
Fuente: Radio Okapi
[CIDAF-UCM]
