Mozambique enfrenta inundaciones catastróficas tras semanas de lluvias torrenciales, que han sido descritas como algunas de las peores de la región en años. Las fuertes precipitaciones desde finales de 2025 han provocado el desbordamiento de ríos y represas, sumergiendo ciudades como Xai-Xai en la provincia de Gaza, al sur del país, cortando carreteras y aislando comunidades enteras. Otras zonas como Maputo, la capital del país, o Sofala también se han visto especialmente afectadas. El Gobierno ha declarado el estado de emergencia nacional y continúan las evacuaciones y operaciones de rescate en las zonas más afectadas. Las inundaciones también se han extendido a países vecinos como Sudáfrica y Zimbabue, contribuyendo a una crisis mayor en el sur de África.
Las cifras preliminares de las autoridades y agencias humanitarias muestran que más de 645.000 personas han sido afectadas solo en Mozambique, con más de 73.000 desplazados de sus hogares y reubicados en centros de acogida temporales. Según el Instituto Nacional de Gestión de Desastres (INGD), se han registrado al menos 112 muertos, 99 heridos y 3 desaparecidos, pero se teme que el balance aumente a medida que se acceda a regiones que continúan aisladas por el agua y el lodo. Además, la destrucción de viviendas, escuelas y centros de salud ha dejado a miles de personas sin servicios básicos y ha complicado el proceso de ayuda y acogida a las familias desplazadas.
La infraestructura del país se ha visto gravemente afectada, desde las carreteras (más de 2.500 kilómetros), hasta cientos de escuelas, unos 56 centros de salud o 44 centros de culto. Por el momento, casi 80.000 viviendas han sido dañadas o destruidas, y se teme que los números asciendan debido a que el 90 % de las casas de este país son de adobe, un material poco resistente al agua. Además, se han visto devastadas 165.841 hectáreas de tierras de cultivo, afectando a más de 111.000 agricultores y ganaderos.
En zonas inundadas, las condiciones de vida precarias han elevado drásticamente los riesgos para la salud pública. Las autoridades sanitarias y organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten sobre el riesgo que suponen las enfermedades transmitidas por el agua, aumentando la vulnerabilidad de niños y adultos por igual.
Desde el 16 de enero, fecha en que el presidente de Mozambique declaró la alerta roja nacional, la ONU, junto con otros socios humanitarios, está prestando su ayuda al país en los procesos de evacuación y prestación de refugio. Portugal también ha expresado su solidaridad y ha prestado su apoyo y ayuda, tanto bilateralmente como a través de la Unión Europea. Actualmente, más de 70 centros de recepción en el país se están encargando de acoger a las personas afectadas.
Fuente: Africa news
[CIDAF-UCM]
