Más de 522.000 refugiados han huido de sus hogares en Sudán del Sur y se han dispersado por cuatro de los países de África del Este, según informa Naciones Unidas.
Hay un aumento de más de 20.000 personas que se introducen en países vecinos durante los últimos dos meses, según el informe de la ONU, en el que los refugiados en Etiopía ascenderían a 200.000, en Kenia, a 50.000 y en Uganda y Sudán, a 150.000 en cada uno. La ONU advierte también que la situación de inseguridad alimentaria en Sudán del Sur podría aumentar el número de refugiados en Kenia, Etiopía, Sudán y Uganda, y que los desplazamientos también se han visto empujados por los combates y la violencia que se acontece entre las comunidades del Alto Nilo, de Lagos y de regiones colindantes.
Sudán del Sur se ha visto afectada por un conflicto entre las fuerzas leales al presidente Salva Kirr y su rival y ex diputado Rike Machar, desde diciembre de 2013. La lucha se ha extendido hasta la región del Gran Nilo, rica en petróleo. En este periodo, la población de refugiados de Sudán del Sur en uno de los campamentos de Kenia se ha duplicado, llegando a alcanzar casi los 90.600 refugiados.
“El principal desafío es la falta de disponibilidad de tierras para dar cabida a los recién llegados y el suministro inadecuado de agua potable”, se cita en el informe. Estados Unidos proporcionó 15.400 millones de dólares para el Programa de Alimentación Mundial de Uganda, con la intención de proporcionar apoyo a los más de 150.000 refugiados.
Sanciones que incluyen la prohibición de viajar, la congelación de activos y el embargo, se impondrían si los dos líderes rivales de Sudán del Sur no llegan a un acuerdo en la que se espera que sea su ronda final de negociaciones en Addis Abeba a finales de este mes.
CoastWekk – Fundación Sur