El número real de reclutas kenianos para luchar por Rusia en la guerra de Ucrania es muy superior a la cifra de alrededor de 200 dada por las autoridades kenianas en diciembre de 2025. Un informe de la inteligencia keniana detalla una red de funcionarios corruptos que presuntamente conspiran con organizaciones de tráfico de personas.
Decenas de familias protestaron en Nairobi el 19 de febrero para exigir la acción del gobierno, un día después de que el Servicio Nacional de Inteligencia del país revelara un informe sobre la estafa, que presuntamente involucraba a una red de funcionarios estatales corruptos que coludía con organizaciones de narcotraficantes para engañar a la población local. Según el informe de inteligencia, presentado al Parlamento de Kenia el 18 de febrero, más de 1.000 kenianos habrían sido reclutados para luchar en la guerra entre Rusia y Ucrania, con 89 actualmente en primera línea, 39 hospitalizados y 28 desaparecidos en combate.
Al presentar el informe a los diputados, el líder de la mayoría parlamentaria, Kimani Ichung’wah, reveló lo que denominó una red «profundamente inquietante» de funcionarios estatales corruptos que presuntamente conspiran con organizaciones de tráfico de personas para reclutar y transportar a kenianos a combatir en la guerra entre Rusia y Ucrania.
La agencia de espionaje detalló cómo las agencias de reclutamiento supuestamente han estado conspirando con personal corrupto del aeropuerto keniano, funcionarios de inmigración, funcionarios de la Dirección de Investigaciones Criminales (DCI), agentes antinarcóticos y funcionarios de la Autoridad Nacional de Empleo para facilitar el viaje de los reclutas.
Según la investigación, los principales objetivos de los reclutadores son exmilitares, expolicías y kenianos desempleados de entre 20 y 50 años. A los reclutas se les promete un salario mensual de hasta 350.000 chelines kenianos (2.400 dólares; 2.000 libras), con bonificaciones que oscilan entre 900.000 y 1,2 millones de chelines kenianos (6.200-8.300 dólares; 5.200-7.000 libras). Sin embargo, al llegar, muchos, según se informa, se encuentran destinados a puestos de combate en primera línea tras un entrenamiento militar mínimo. Quienes reciben entrenamiento con explosivos y armas solo deben asistir a un entrenamiento de nueve días antes de ser enviados al frente, según el informe.
Los reclutas inicialmente salían de Kenia con visas de turista y viajaban a Rusia vía Turquía o los Emiratos Árabes Unidos. Más tarde, los reclutas comenzaron a viajar vía Uganda, Sudáfrica y la República Democrática del Congo después de que Kenia reforzara la vigilancia en el aeropuerto de Nairobi.
Las familias afectadas por los reclutamientos fraudulentos están preparando peticiones de información a varias instancias gubernamentales, incluido el Ministerio de Asuntos Exteriores, y a la embajada rusa. La legación rusa en Nairobi publicó un comunicado en X afirmando que el gobierno nunca había participado en el reclutamiento ilegal de ciudadanos kenianos en las Fuerzas Armadas, calificando las acusaciones de campaña de propaganda peligrosa y engañosa. El comunicado informaba que la Federación Rusa no impide que ciudadanos de países extranjeros se alisten voluntariamente en las fuerzas armadas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Kenia, Musalia Mudavadi, ha anunciado que está preparando una visita a Rusia el próximo mes de marzo para conversar sobre el tema con las autoridades rusas. Su ministerio informó que la semana pasada que 27 kenianos habían sido rescatados tras quedar varados en Rusia y que se habían cerrado más de 600 agencias de reclutamiento sospechosas de engañar a kenianos con promesas de empleos en el extranjero.
Fuentes: NIS Kenia – Al Jazeera
[Traducción y edición, Jesús Zubiría]
[CIDAF-UCM]
