En el corazón de Beira, capital de la provincia de Sofala, un mensaje contundente resonó en las calles recientemente: ¡Basta ya! El pasado mes de marzo, aproximadamente 700 mujeres, junto con miembros de organizaciones de la sociedad civil, grupos de mujeres, líderes comunitarias y aliados, salieron a las calles de Beira, en Mozambique, para denunciar y exigir el fin del feminicidio en la ciudad.
Organizada por la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz de Beira, en colaboración con socios como la AMPDC (Asociación de Mujeres para la Promoción del Desarrollo Comunitario) y otras entidades locales como el Grupo de Mulheres de Partilha de Ideias de Sofala (GMPIS), la marcha portó el poderoso lema: “¡Basta de Feminicidio! Unidas para Acabar con Toda la Violencia contra la Mujer y la Niña”.
La marcha se enmarcó también dentro de las celebraciones del Día de la Mujer Africana y sirvió como preludio a movilizaciones más amplias, amplificando una voz unificada contra la creciente ola de violencia de género en Mozambique, particularmente en Beira.
Una crisis creciente exige acción urgente
Beira ha sido testigo de una alarmante escalada de crímenes contra las mujeres, con un aumento de los casos de feminicidio en los últimos meses. Informes locales y el monitoreo realizado por observatorios han puesto de manifiesto múltiples incidentes trágicos tan solo a principios de 2026, a menudo relacionados con la violencia doméstica y la impunidad. La Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia Católica, activa en la arquidiócesis durante 38 años bajo la dirección de los Misioneros de África, enmarcó el evento dentro de su misión, basada en la Doctrina Social de la Iglesia, las enseñanzas del Concilio Vaticano II y el compromiso con la dignidad humana, la paz, la justicia social y el estado de derecho. Los Misioneros de África se consideran profundamente conectados con la sociedad mozambiqueña y participan activamente en la solución de las realidades cotidianas que enfrentan las comunidades. La marcha tuvo como objetivo empoderar a las víctimas y testigos para que denunciaran los casos ante las autoridades, incluyendo la Fiscalía General y la policía, a la vez que se exigían medidas de seguridad pública más estrictas, esenciales para lograr una verdadera justicia y equidad social.
La Marcha: Una Muestra de Unidad y Determinación
Portando pancartas, coreando consignas y unidos en solidaridad, la multitud, predominantemente femenina pero también integrada por hombres, jóvenes y miembros de comunidades religiosas, transformó las principales avenidas de la ciudad en una plataforma de visibilidad y resistencia. La participación de cerca de 700 mujeres puso de relieve la magnitud de la movilización comunitaria y la urgencia compartida de afrontar un problema que afecta a familias, barrios y a toda la sociedad.
La sociedad civil desempeñó un papel fundamental, con organizaciones de mujeres que amplificaron los llamados a la rendición de cuentas, mejores mecanismos de protección y un cambio cultural para erradicar las causas profundas de la violencia. El evento destacó que acabar con el feminicidio requiere un esfuerzo colectivo: desde la educación y la sensibilización hasta respuestas legales sólidas y sistemas de apoyo comunitario.
El mensaje central fue inequívoco: el feminicidio debe terminar. Las participantes exigieron que las autoridades actúen con decisión, que la sociedad rechace la tolerancia a la violencia y que las mujeres y las niñas vivan libres de miedo. Al unir a diversos grupos bajo la bandera de la Justicia y la Paz, la marcha demostró que la lucha contra la violencia de género trasciende las divisiones religiosas, políticas o sociales; es un imperativo humano compartido.
Beira se ha pronunciado alto y claro: Basta de feminicidio. La lucha continúa hasta que todas las mujeres y niñas puedan vivir con seguridad y dignidad.
Elie Sango Nyembo
Fuente: Misioneros de África
[CIDAF-UCM]
