Los recortes de financiación desde febrero de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la congelación de sus programas financiados han provocado el cierre o la drástica reducción de numerosos puestos de salud rurales en Malaui. Antes de los recortes, el gobierno de Estados Unidos proporcionaba cerca del 32 % del presupuesto total de salud en el país, sin embargo, con el cambio de estrategia de la Administración Trump, este porcentaje se ha visto drásticamente reducido, y con él los servicios básicos ofrecidos por los centros de salud. De esta manera, se están sobrecargando aún más los hospitales y dejando a miles de ciudadanos sin la atención necesaria en una región con altas tasas de pobreza y largas distancias a los hospitales.
Entre otras cosas, USAID financiaba los puestos de salud a través de un programa llamado MOMENTUM, desarrollado en 14 de los 28 distritos de Malaui. En 2024, estas regiones contaban con 249 puestos de salud, además de ofrecer atención prenatal, planificación familiar, vacunaciones y partos seguros. Sin embargo, con los recortes de USAID, el programa MOMENTUM se archivó, acabando con los puestos de trabajo y la asistencia médica que estaban proporcionando a las comunidades rurales y más aisladas. Consecuentemente, esta medida no solo ha afectado a los enfermos, sino también a los médicos que estaban en formación o contaban con un puesto de trabajo estable.
El panorama actual es de numerosos centros de salud abiertos solo ocasionalmente o completamente cerrados, con suministros médicos agotados y ambulancias sin combustible. Una gran preocupación son las mujeres embarazadas, tanto por la ausencia de seguimiento como la prestación de ayuda al parto. De hecho, muchas de ellas deben ahora caminar largas distancias, incluso algunas llegando a “dar a luz camino al hospital”, lo que aumenta el riesgo de hemorragias y complicaciones potencialmente mortales para las madres y los bebés.
A pesar de que el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) sigue brindando apoyo técnico y financiero en aspectos como la salud materna y neonatal, los recursos no son suficientes. Por su parte, los profesionales de la salud advierten que los progresos que Malaui había logrado están en peligro. Entre otras cosas, la falta de atención prenatal regular, el cierre de servicios de planificación familiar y la reducción del personal sanitario están generando preocupaciones sobre un posible aumento de muertes durante el embarazo y el parto, así como de embarazos no planificados.
Fuente: Al Jazeera – Kurunzi
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