Kenia suspendió temporalmente una huelga nacional del transporte desencadenada por el fuerte aumento del precio del combustible, después de que las protestas dejaran al menos cuatro muertos, decenas de heridos y más de 700 detenidos. La crisis se atribuye al encarecimiento global del petróleo tras la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y las interrupciones en el estrecho de Ormuz.
La subida del combustible —20 % en la gasolina y hasta 40 % en el diésel— provocó el paro de los operadores de matatus, principal medio de transporte público del país, y generó bloqueos de carreteras y alteraciones en el comercio. Ante la presión social, el gobierno redujo un 7 % el precio del diésel y anunció negociaciones con el sector.
Organizaciones de derechos humanos denunciaron el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, mientras Amnistía Internacional pidió moderación. El gobierno keniano aseguró haber destinado millones de dólares en subsidios y medidas de emergencia para contener el impacto económico.
La crisis refleja una tendencia creciente en África, donde varios países enfrentan protestas y dificultades económicas por el alza de los precios del combustible. Naciones como Mozambique, Comoras y Malaui también registran huelgas, escasez y fuertes presiones inflacionarias derivadas del aumento de los costos energéticos.
CIDAF-UCM
