Marruecos se encuentra en la actualidad con una situación hídrica mucho mejor que la del año pasado. El conjunto de las presas del país «contienen 11857 millones de metros cúbicos de agua», frente a los apenas 4644 millones registrados hace un año. Las reservas han crecido alrededor de un 155 % en solo doce meses, un cambio de tendencia notable frente a la escasez que había dificultado la actividad agrícola, el suministro a las ciudades y la gestión de los sistemas de abastecimiento.
La tasa nacional de ocupación de las presas se sitúa ahora en el 70,7 %, muy por encima del 27,5 % registrado el año pasado. Según los analistas del sector, esto «ilustra la magnitud del alivio» que han traído las últimas precipitaciones, devolviendo un margen de maniobra a las autoridades y la tranquilidad a muchos hogares. Las lluvias recientes no solo han elevado los niveles de agua, sino que también han cambiado la percepción frente al problema hídrico. Numerosos técnicos reconocen que han «restablecido la confianza en los sistemas de suministro» y reducido la preocupación entre las familias del sector agrícola.
En el eje Rabat- Casablanca, una de las regiones más pobladas del país, la presa de Sidi Mohamed Ben Abdellah alcanza casi el 95 % de su capacidad. Las autoridades consideran esta cifra «especialmente tranquilizadora» para un área donde la presión sobre el agua es constante. Otras presas también muestran señales positivas, como la de Hassan Addakhil, que llega al 78 %, eliminando así «una gran presión» que se había acumulado en los últimos años. Sin embargo, la recuperación no es homogénea, ya que varias cuencas se mantienen entre el 45 % y el 55 % de su capacidad. Aun así, «el año hidrológico se ha desarrollado en condiciones mucho más favorables que el anterior».
Esta recuperación posibilita reforzar el abastecimiento de agua potable, respalda el riego agrícola y reduce la presión sobre las medidas de emergencia adoptadas durante la sequía. No obstante, los expertos advierten que «la abundancia puede ser temporal» en un contexto de variabilidad climática y desigualdad regional, siendo necesario que el país siga invirtiendo en desalinizadoras y fuentes alternativas para poder enfrentar crisis futuras.
Fuentes: Morocco World News
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