El informe final del Grupo de expertos de la ONU sobre la RDC ha desmontado metódicamente la retórica del presidente ruandés sobre las Fuerzas democráticas de liberación de Ruanda (FDLR); retórica basada en la idea de una amenaza existencial que justifica, según Kagame, las operaciones de seguridad y las medidas “defensivas” unilaterales de Ruanda en la República democrática del Cogo (RDC).

Mientras el jefe de Estado ruandés, Pual Kagame, acusa regularmente al ejército congoleño de colaborar con las FDLR para desestabilizar Ruanda, los expertos de la ONU han revelado al Consejo de Seguridad no haber “encontrado ninguna prueba que indique que esos elementos constituyen una amenaza directa para Ruanda susceptible de justificar una intervención militar en la RDC”.

La ofensiva ruandesa, por tanto, debe perseguir otros intereses en una zona rica en recursos naturales. La ONU ha documentado la presencia continua de las Fuerzas de defensa ruandesas (RDF), la llegada de refuerzos a Kivu Norte y Kivu Sur, con medios tecnológicos y material militar sofisticado. Las RDF han suministrado un apoyo constante a la Alianza Río Congo/Movimiento 23 de Marzo (AFC/M23) gracias a su capacidad de desplegar medios altamente especializados, concretamente drones y material de guerra electrónico y fuerzas especiales. Igualmente han tomado como objetivo zonas en las que no se había detectado ninguna presencia de las FDLR, “lo que pone en duda que esté fundada la argumentación de legítima defensa para justificar una intervención militar”.

Según estimaciones de la ONU, de diciembre 2025, los efectivos de las RDF en Kivu Sur se cifraban entre 8.000 y 10.000 y en Kivu Norte entre 6.000 y 8.000. Posteriormente no se ha registrado una reducción notable de los mismos.

En un contexto en que Ruanda está asfixiado por sanciones internacionales, estas revelaciones desmienten al gobierno de Ruanda que justifica el mantenimiento de sus tropas en suelo congoleño por una presunta integración de las FDLR en las fuerzas regulares congoleñas.

Según los hechos presentados por la ONU no hay nada que pueda motivar la agresión ruandesa, salvo la obsesión del presidente ruandés por los minerales del Congo. Numerosos informes internacionales acusan a Ruanda de facilitar el contrabando y el pillaje del coltán, particularmente en Rubaya, que se encuentra bajo ocupación ruandesa.

Fuente: Afriqu’actu

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