El Departamento de Educación de la Conferencia Episcopal de Tanzania (TEC) celebró su reunión anual, que congregó a los secretarios de educación diocesanos de todo el país. Entre otros temas, los participantes mantuvieron profundas discusiones sobre el futuro de la educación en las escuelas católicas, haciendo hincapié en la necesidad de alinearse con los cambios en el currículo nacional y la política educativa, preservando al mismo tiempo los valores católicos.
Al inaugurar la reunión, el secretario general de la TEC, Charles Kitima, destacó que la educación impartida por las escuelas católicas es un pilar estratégico destinado a restaurar una base que nutra a la persona humana intelectual, espiritual y socialmente, tal como lo concibieron originalmente los obispos al establecer el sistema educativo en 1925:
“Desde 1925, los obispos han decidido que la educación debe ser una prioridad absoluta en la misión de la Iglesia. A través de instituciones inicialmente conocidas como escuelas rurales y posteriormente como escuelas intermedias, la Iglesia construyó una sólida base”.
Actualmente, el país está experimentando importantes reformas políticas tras la Política de Educación y Formación de 2014 (Edición 2023). El gobierno busca fortalecer los currículos que enfatizan las habilidades, el emprendimiento y el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) desde la educación preescolar hasta la educación superior, sin descuidar las materias académicas. Para lograrlo, la política introduce dos vías principales: la formación profesional (habilidades técnicas) y la educación académica.
Estas reformas también introducen una nueva estructura por la cual la educación primaria finalizará en el sexto grado, mientras que la educación secundaria inferior (de primero a cuarto año) será obligatoria. En otras palabras, la educación obligatoria ahora abarcará desde la educación preescolar hasta el cuarto año.
Estos cambios requieren una inversión significativa en infraestructura y recursos humanos, un tema ampliamente debatido durante la reunión. Se prestó especial atención a la preparación de aulas especializadas para la formación profesional. Sin embargo, las limitaciones financieras siguen siendo un gran desafío, especialmente porque las escuelas secundarias de la Iglesia están experimentando una disminución en la matrícula estudiantil, ya que muchos estudiantes optan por escuelas públicas bajo el sistema de “educación gratuita”. Además, algunos docentes están dejando las escuelas de la Iglesia para incorporarse a instituciones gubernamentales.
En su presentación sobre “Análisis y comparación para una colaboración efectiva entre las escuelas católicas y el gobierno en Tanzania”, Augustine Selem señaló que, para garantizar reformas curriculares efectivas, la Iglesia debe dialogar con el gobierno para abordar conjuntamente estos desafíos, ya sea mediante la provisión de expertos o el apoyo al desarrollo de infraestructura.
Apoyando esta opinión, la Secretaria de Educación de la TEC, Joyce Mboya, reveló que ya se están llevando a cabo conversaciones iniciales entre la Iglesia y el gobierno.
En cuanto a la formación integral del alumnado, los participantes señalaron que el auge de la Inteligencia Artificial (IA) plantea un nuevo desafío. Si bien ofrece oportunidades, también abre la puerta a la deshonestidad académica y puede obstaculizar el pensamiento crítico de los estudiantes, ya que algunos tienden a confiar en respuestas instantáneas en lugar de interactuar con los libros de texto y los materiales de lectura complementarios.
Ephrahimu Sula, experto en TIC de Shule Soft Africa, en su presentación sobre IA, señaló que la tecnología es inevitable. Hizo hincapié en que, para abordar sus desafíos de manera positiva, la Iglesia debe desarrollar políticas y directrices que garanticen un uso ético. Asimismo, aconsejó a las escuelas religiosas que capaciten a los docentes en IA para fortalecer sus capacidades, lo que les permitirá guiar a los estudiantes de manera efectiva y detectar el mal uso de la tecnología.
En diciembre de 2025, la Iglesia contaba con 331 escuelas preescolares, 330 escuelas primarias, 319 escuelas secundarias, 60 centros de formación profesional y 31 colegios y universidades.
Dalphina Rubyema
Fuente: AMECEA
[Traducción y edición CIDAF-UCM]


