La presidenta de Namibia, Netumbo Nandi-Ndaitwah, ha intensificado su discurso contra la corrupción, calificándola de “traición” y prometiendo tolerancia cero frente a este fenómeno que, según advirtió, amenaza la estabilidad del Estado. Desde su llegada al poder en 2025 ha destituido a varios altos funcionarios, incluidos dos ministros señalados por irregularidades y conductas impropias.
Pese al endurecimiento retórico y algunas medidas simbólicas, para Peter Fabricius, consultor del Instituto de Estudios de Seguridad (ISS) de Pretoria, persisten las dudas sobre la eficacia real de su estrategia anticorrupción. La oposición y diversos analistas sostienen que los grandes casos continúan impunes, como el escándalo Fishrot, mientras que la Comisión Anticorrupción sigue siendo considerada débil, con escasos recursos y limitada capacidad de actuación.
El gobierno de Namibia se enfrenta a serias dudas sobre posibles conflictos de interés vinculados al entorno familiar de la presidente y por la falta de reformas estructurales en sectores como la pesca, la minería y el petróleo. Los analistas advierten que, sin cambios institucionales profundos y mayor transparencia, las promesas de combatir la corrupción corren el riesgo de quedarse únicamente en declaraciones políticas.
Fuente: Instituto de Estudios de Seguridad (ISS)
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