Cerrada durante más de dos meses, la frontera entre la República Democrática del Congo (RDC) y Burundi se reabrió el 23 de febrero, poniendo fin a un período de aislamiento e incertidumbre para miles de residentes.

La decisión del gobierno burundés de cerrar el puesto fronterizo de Gatumba se produjo tras la toma de Uvira por parte de la AFC/M23 el 10 de diciembre de 2025.

En Uvira, una ciudad congoleña estratégica a orillas del lago Tanganica, en la provincia de Kivu Sur, la vida vuelve gradualmente a la normalidad. Anunciada el 22 de febrero por el gobernador, la reapertura del puesto fronterizo marca un punto de inflexión simbólico y económico para la región. El comercio transfronterizo, el verdadero sustento económico de la localidad, se ha reanudado.

Una densa multitud se congregó en el cruce de Kavimvira, del lado congoleño, y en Gatumba, del lado de burundés, desde primera hora de la mañana. Comerciantes, transportistas, estudiantes y familias separadas por la crisis cruzaron la barrera, visiblemente aliviados. Las familias congoleñas que habían buscado refugio al otro lado de la frontera, huyendo de la inseguridad, han comenzado a volver sus casas. Pero más allá de la euforia, los residentes se mantienen cautelosos. Las huellas de los recientes enfrentamientos armados aún son visibles y la estabilidad sigue siendo muy frágil.

Durante más de dos meses, la suspensión de las actividades transfronterizas ha afectado gravemente a la economía local. Uvira depende en gran medida del comercio informal y de los intercambios diarios con Gatumba. La interrupción del tráfico entre los dos puestos fronterizos provocó un aumento de precios, escasez de ciertos productos básicos y una pérdida significativa de ingresos para los hogares.

Fuente: Africanews – Malaika Elysée

[Traducción y edición, Jesús Zubiría]

[CIDAF-UCM]