En el noreste de Kenia, afectado por la sequía, los aldeanos se han visto obligados a arrastrar su ganado muerto a campos lejanos para quemarlo y así mantener el hedor a muerte y a las hienas carroñeras lejos de sus hogares.

El condado de Mandera, en la frontera de Kenia con Etiopía y Somalia, no ha visto la lluvia desde el mes mayo por lo que la Autoridad Nacional de Gestión de Sequías ha declarado el estado de alerta, pero el estado de «alarma» está a punto de convertirse en una emergencia oficial.

La mayoría de los residentes en esta región son pastores y dependen en gran medida de sus animales para poder sobrevivir. La mayoría de los abrevaderos artificiales están ahora secos. Rebaños de cabras, vacas y camellos deben recorrer hasta 30 kilómetros para encontrar el abrevadero más cercano.

Más de dos millones de personas en 23 condados de Kenia se enfrentan a un agravamiento de la inseguridad alimentaria tras la escasez de lluvias de octubre a diciembre, con precipitaciones dos tercios por debajo de la media.

Según la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna, entre 20 y 25 millones de personas en Kenia, Somalia y Etiopía necesitan urgentemente asistencia alimentaria, más de la mitad de ellas debido a la sequía. Las principales víctimas son los niños que dependen de la leche de camellas y cabras. Muchos de ellos se encuentran en una situación de desnutrición severa.

Un hospital que atiende normalmente a unas 200.000 personas, solo cuenta con ocho latas de leche terapéutica en su unidad pediátrica. Muchos hospitales dependen de donaciones de organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Pero con los recortes drásticos de los países occidentales en sus presupuestos de ayuda durante los últimos años su ayuda llega a cuenta gotas.

El gobierno keniano y las organizaciones de ayuda como la Cruz Roja han incrementado los esfuerzos de transporte de agua, la asistencia alimentaria y el apoyo económico, pero afirman que la demanda y las necesidades actuales están muy por encima de todas sus posibilidades.

Fuente: Africanews

[Traducción y edición, Jesús Zubiría]

[CIDAF-UCM]