Aliko Dangote, el hombre más rico de África, planea construir una nueva refinería de petróleo en Mombasa, África Oriental, siguiendo el modelo de su reciente megaproyecto en Lagos (Nigeria). Esto se produce en un momento en que los países africanos buscan activamente formas de garantizar un mayor suministro energético, tras las graves perturbaciones a escala mundial provocadas por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el posterior cierre por parte de Teherán del estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20 % del petróleo y el gas natural del mundo.
La riqueza de combustibles fósiles falla la promesa de desarrollo. Cerca del 40 % de las personas en los principales países productores de petróleo como Nigeria y Angola viven en la pobreza extrema, según un informe del centro de estudios “Power Shift Africa y Oil Change International”. El informe “Pipe Dreams in África” analizó la evidencia de 13 países productores de petróleo y gas del continente africano y concluyó que los combustibles fósiles no han brindado un desarrollo económico sostenido o inclusivo, y en su lugar han contribuido a la vulnerabilidad económica, la desigualdad, la dependencia de la deuda y la destrucción ambiental. Las causas principales son la inversión de las grandes empresas petroleras extranjeras que extraen los yacimientos en estos países africanos, con grandes beneficios y destruyendo el medio ambiente, y la injusta e irresponsable gobernanza en estos Estados, ofreciendo como fruto la corrupción. Además, se abandona la producción más ecológica de los combustibles necesarios para la energía en cada país, con la industria eólica, hidráulica y solar, tan abundantes en toda África.
Otra consecuencia de esta extracción de combustibles fósiles que no beneficia a los pueblos africanos, es el desplazamiento masivo de millones de familias de sus tierras ancestrales, así como la migración de gran parte del talento joven africano, que busca una digna forma de vida en otros países.
Esta gestión irresponsable de los recursos es quizás la causa más fundamental del desplazamiento de las poblaciones. Las guerras son también una de las causas principales de los desplazamientos forzosos, por encima de las tormentas y otros desastres naturales. Durante 2025, unos 82 millones de personas vivían lejos de sus hogares, según el Centro de Monitoreo de Desplazamiento interno, desde que se comenzaron a reunir datos en 1998. Las principales causas de dichos desplazamientos son obra de políticas humanas, más que de causas naturales.
Sin potenciar un desarrollo más ecológico, a través de los abundantes recursos naturales del continente africano, y por medio de una gobernanza más profesional y responsable de los recursos existentes, la industria y la tecnología por si solas seguirán en manos de las ambiciones egoístas de algunos líderes y poderosos corruptos.
Mientras los pueblos no despertemos y luchemos juntos por una más justa gestión de los recursos disponibles y por un desarrollo sostenible, ético y más ecológico, no habrá vida digna ni convivencia solidaria, tanto en África, como en otros continentes.
Los medios y requisitos para un desarrollo integral, ecológico y sostenible para toda la sociedad existen en nuestro planeta, pero lo que necesitamos es una gestión justa, ética y profesional del poder, de los recursos y de la tecnología, sin abuso de poder y el acaparamiento corrupto de unos pocos.
Lázaro Bustince
CIDAF-UCM
