La Conferencia Episcopal Católica de Etiopía ha emitido un llamamiento pastoral pidiendo medidas urgentes para proteger la vida y la dignidad de los migrantes etíopes que enfrentan graves dificultades en diversas rutas migratorias. Los obispos destacan que muchos etíopes abandonan su país no por desprecio a su patria, sino en busca de un trabajo honesto y una vida digna. Sin embargo, sus aspiraciones a menudo se topan con la explotación, la violencia y condiciones que ponen en peligro sus vidas.

La Conferencia ha expresado su profunda preocupación por los informes que indican que cientos de ciudadanos etíopes detenidos en Arabia Saudita podrían ser ejecutados, y hacen un llamamiento directo y urgente a las autoridades del Reino para que muestren clemencia y defiendan la santidad de la vida humana. Enfatizando que la misericordia fortalece la justicia, en lugar de debilitarla, piden acciones compasivas en estos casos.

En todas las rutas migratorias, los migrantes etíopes siguen enfrentando graves desafíos. En Yemen y a lo largo de las travesías del Mar Rojo, muchos soportan viajes peligrosos marcados por el abuso, la explotación y la muerte. En Líbano, el conflicto en curso ha dejado a los migrantes en situaciones vulnerables, y muchos buscan la repatriación. En los países del Golfo, las crecientes tensiones regionales contribuyen a un clima de inseguridad para las comunidades migrantes. En Sudáfrica, los continuos informes de violencia xenófoba han provocado pérdidas de vidas y un temor generalizado. Mientras tanto, a lo largo de la ruta Sudán-Libia-Europa, los migrantes se enfrentan a algunas de las condiciones más duras, incluyendo travesías por el desierto, trata de personas, detención, trabajos forzados y muerte en el mar.

Los obispos enfatizan que estos migrantes no son meras estadísticas, sino hijos e hijas cuya dignidad permanece sagrada en todas las circunstancias. Ninguna frontera, estatus legal o sistema económico, afirman, puede borrar su valor humano inherente.

Basándose en la doctrina social católica, los obispos recuerdan que las naciones más prósperas tienen la responsabilidad moral de acoger y proteger a quienes buscan seguridad y sustento, como se articula en el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 2241). Asimismo, destacan el testimonio constante de la Iglesia al acompañar a los migrantes.

La declaración también insta a la comunidad internacional a abordar las causas profundas de la migración irregular, incluyendo la pobreza, el desempleo, los conflictos, la degradación ambiental y la falta de oportunidades para los jóvenes. Ignorar estos problemas subyacentes, advierten los obispos, solo agravará la crisis. La verdadera medida de cualquier sociedad, concluyen, reside en cómo trata a sus miembros más vulnerables.

Bezawit Assefa

Fuente: AMECEA

[CIDAF-UCM]