La filantropía africana: reflexiones sobre la donación equitativa

2/04/2025 | Opinión

El imperialismo occidental llegó a África, de forma dudosa, como filantropía. En el siglo XXI, ¿cuál es el significado y el impacto de la filantropía africana?

Este verano asistí a la Conferencia de Filantropía Africana en las Cataratas Victoria y me impresionó el énfasis en la naturaleza no jerárquica de la filantropía africana; donde quienes dan y quienes reciben son vistos como iguales. La definición de filantropía como el “deseo de promover el bienestar de los demás” es innata en muchas comunidades africanas y, por lo tanto, ha sido durante mucho tiempo una parte profundamente arraigada de la historia del continente, entretejida en las relaciones sociales cotidianas.

Cuando consideramos el vínculo entre la filantropía africana y Ubuntu (humanidad hacia los demás), podemos ver que la donación local es más que simplemente mover dinero. Está profundamente arraigada en la cultura, la historia y la comunidad. Como Theo Sowa, comendadora de la Excelentísima Orden del Imperio Británico (CBE), enfatizó en el discurso de apertura de la Conferencia, “La filantropía no es algo que se le hace a África. Es algo que está muy arraigado en nuestras almas, una tradición y una cultura llenas de espíritu. Cuando trabajamos juntos, podemos lograr cosas”.

Dinámicas de poder impulsadas históricamente que se manifiestan hoy

Sabemos que aquí hay dinámicas de poder en juego, por lo que debemos considerar la compleja relación entre la filantropía y el colonialismo, en particular en el contexto africano. Históricamente, la filantropía era una extensión del imperialismo, y personas como Cecil John Rhodes la utilizaban como una herramienta de explotación y control. Es por eso que se ha criticado a la filantropía por estar desconectada de las realidades de las comunidades a las que pretende servir, centrándose en proyectos finitos en lugar de cambios sostenibles a largo plazo.

Por el contrario, el dar y recibir apoyo a nivel comunitario en África, como las prácticas tradicionales de puesta en común, ya sean ahorros para clubes de préstamos informales o recursos laborales para la sostenibilidad, es un factor clave detrás de la filantropía con base en África. Para un continente que lleva mucho tiempo recuperándose de la colonización, la filantropía que favorece soluciones de abajo hacia arriba en lugar de arriba hacia abajo es clave para una nueva era de donaciones en África. En la conferencia, me sentí alentado por el nivel de determinación en la sala para ser más sensibles y deliberados con el impacto de la filantropía en los africanos, un proceso que refleja un movimiento más amplio para descolonizar las relaciones del continente con el resto del mundo.

Las donaciones globales deben estar informadas y lideradas localmente

Podría decirse que la filantropía global ha sido poco más que una cura pequeña y que el cambio positivo a largo plazo para el continente solo ocurrirá si las donaciones se vuelven más catalizadoras y sostenibles. Después de décadas de donaciones filantrópicas y ayuda exterior por valor de billones de dólares, donde la dirección del flujo y la fortuna no han sido claras, África sigue arraigada en una generalizada pobreza intergeneracional.

Según los informes del Gobierno del Reino Unido en 2021, las tendencias sugieren que para 2045 el 85 % de los mil millones de personas más pobres del mundo estarán en África. Para que la filantropía tenga un impacto significativo en la reversión de esta tendencia, debe basarse en el empoderamiento de los africanos como ingenieros del cambio. La buena noticia es que la dirección de las donaciones está cambiando. Según The Bridgespan Group, entre 2010 y 2019, solo el 14 % de las donaciones a gran escala provenientes de donantes internacionales se destinó a ONG africanas, pero en 2023 esta cifra había aumentado a más del 55 %. Este aumento fue en parte una respuesta al impacto de la COVID-19, pero para reconstruir mejor tras las crisis globales debemos aprovechar esta oportunidad para impulsar un cambio sostenible y no convertirnos simplemente en vendedores minoristas de ayuda.

Como africano que trabaja en la filantropía, me enorgullece ver que cada vez hay más organizaciones con raíces locales que impulsan el cambio. En IDP Foundation (IDPF) creemos firmemente en la localización. Nuestra oficina con mayor personal está en Ghana y tenemos relaciones de larga data con los creadores de cambios locales. Sin embargo, la filantropía basada en la confianza debe ser más que una palabra de moda, con el paso a una financiación sin restricciones acompañada de actores locales que marcan la agenda con confianza.

Aprovechar el capital humano de África

El camino a seguir es repensar la filantropía y abogar por modelos más sólidos y equitativos que incluyan a las comunidades olvidadas. Para ello, es necesario centrarse en fomentar el emprendimiento social. África tiene un gran potencial de capital humano y existen oportunidades para apoyar soluciones locales para los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. Cuanto más podamos explorar caminos hacia la prosperidad a través de emprendimientos sociales en África, mayor será el impacto para el continente, tanto en el sentido económico como en el de desarrollo. El camino hacia la emancipación africana es multidimensional y el éxito puede ser desafiante, lento, no lineal y requerirá alejarse del tradicional enfoque basado en proyectos. Requiere tomar medidas que prioricen los mejores intereses del continente, reconociendo que el cambio real solo vendrá de soluciones que evolucionen orgánicamente desde dentro de África.

Este año, IDPF celebra 15 años de apoyo a los emprendedores locales de educación en Ghana a través de una solución basada en mercado que se fundamenta en empoderar a los actores locales para que sean los ingenieros del cambio. Las escuelas privadas de bajo costo son propiedad de propietarios independientes que están arraigados en la comunidad como una respuesta orgánica a los desbordados sistemas de educación pública. El Programa Rising Schools del IDPF, creado en asociación con la institución de micro finanzas ghanesa Sinapi Aba Trust, apoya a estas escuelas brindándoles acceso a la financiación y a la capacitación gratuita en alfabetización financiera, gestión escolar y capacitación docente, que funciona dentro del marco educativo del gobierno ghanés. Este modelo destaca cómo la filantropía puede aprovechar el capital privado para abordar los bajos niveles de inversión en educación en el continente. El IDPF ahora trabaja con micro financieros en Kenia en un modelo similar y existe un enorme potencial para ampliar estos esfuerzos en todo el Sur Global. Centrándose en iniciativas a nivel de país para impulsar cambios significativos requiere que la comunidad filantrópica global reconozca cómo la filantropía puede haber sido concebida históricamente como un vehículo para proyectos coloniales. Esto significa reencauzar el equilibrio a través de compromisos genuinos con el desarrollo localizado.

Una nueva era para la donación equitativa

Según el Banco Mundial, hacia el 2075, una de cada tres personas en edad de trabajar será africana, pero en África subsahariana hay más de 100 millones de niños sin escolarizar, la tasa más alta del mundo. Para garantizar que las soluciones necesarias para mitigar esta bomba de tiempo se basen en la equidad, la filantropía debe moldearse a imagen de las comunidades a las que pretende impactar. Esto significa trabajar por una nueva era en la que África lidere la iniciativa de donaciones catalizadoras.

Stephen Caleb Opuni

Fuente: African Arguments

[Traducción, Jesús Esteibarlanda]

[CIDAF-UCM]

Más artículos de webmaster