La Fe y la lucha por la Justicia que dan una Vida digna

1/06/2026 | Editorial, Opinión

Una vida digna y feliz, entraña ser libre interiormente y dar frutos de justicia social, de desarrollo integral, de cuidado mutuo y de renovada humanidad.

En el mundo actual se dedica la atención principal a lo productivo, a los datos y al mercado y nuestra vida se “cosifica” y se puede deshumanizar. Nos llenan el móvil y los medios de comunicación con más compras, viajes, y pidiendo siempre más datos. Nuestra vida está dirigida para consumir más y a ser siempre productiva. Estamos como digitalmente dirigidos, programados a vivir siempre de productos y del exterior.

Necesitamos equilibrio y prestar atención a los espacios de acogida y de encuentro, a las relaciones humanas y a cultivar nuestro potencial interior y un crecimiento integral.

El ser humano está creado para relacionarse y crecer en todos los niveles vitales, como el físico, intelectual, emocional, relacional y espiritual, en nosotros mismos, con los demás, con los antepasados y con toda la creación.

La vida del ser humano está orientada a ser integrada, crecer en plenitud y ser feliz, cuidándose a sí mismo, cuidando a los demás y cuidando la casa común. Nos enriquecemos, no acaparando poder y posesiones sino compartiendo todos los dones recibidos con los demás, hasta nuestra patria. Lo que realmente vale y permanece es lo que damos y compartimos.

Esta calidad de vida requiere una mirada acogedora, una actitud de respeto a todas las personas y unas relaciones siempre justas y solidarias con todas las personas y con todos los pueblos. Esto solo será posible si vemos y tratamos a los demás como miembros de la misma familia, cualquiera que sea su raza, origen, lengua, cultura, y religión.

En el mundo actual se valoran, ante todo, las cosas que poseemos, el poder y el prestigio ante los demás, y esta dependencia del exterior nos hace vivir más del exterior que de la realidad y valores de nuestro interior. No se trata de mutilar o marginar ninguna dimensión esencial del ser humano: material, intelectual, relacional y espiritual, sino de integrar todo el potencial de nuestra vida y relaciones para dar vida digna a los demás.

La cultura actual nos lleva hacia el individualismo, marginando la otra dimensión fundamental de nuestra vida como es la comunidad. Vivimos y crecemos como personas en la medida que sabemos relacionarnos con los demás. Somos individuos relacionales por naturaleza. Vivimos y crecemos en familia. El individualismo es inhumano.

Ante la realidad actual de abuso de poder, por gobernanzas injustas y dictaduras militares, causando millones de familias desplazadas de sus tierras y hogares y millones de personas que viven oprimidas y mueren en las interminables guerras, debemos también descubrir y potenciar actitudes y comportamientos solidarios y acogedores que siembran bienestar, solidaridad y cuidado de la casa común. El bien prevalecerá sobre el mal, porque estamos creados para vivir juntos y solidarios.

CIDAF-UCM

Autor

  • Nacido en Izco (Navarra), en 1942, estudió filosofía en Pamplona (1961-1964). Hizo el noviciado en Gap – Grenoble (1964-1965), con los Misioneros de África (Padres Blancos). Estudió Teología en el instituto M.I.L. de Londres, (1965-1969), siendo ordenado sacerdote en Logroño, en los Padres Blancos en 1969.

    Comenzó su actividad misionera en África en 1969, siendo enviado a la diócesis de Hoima en Uganda, donde estuvo trabajando en la educación, desarrollo y formación de líderes durante nueve años. Luego vivió un periodo de trece años en diversas ciudades europeas, trabajando en la educación y capacitación de los jóvenes (Barcelona 1979-1983)) , en Irlanda como responsable de la formación de los candidatos polacos (1983-1985), y en Polonia donde fue Rector del Primer Ciclo de Filosofía Polaco (1985-1991), y se doctoró en Teología espiritual en Lublin, donde fue nombrado profesor de la misma Universidad Católica de Lublin (KUL), de dicha ciudad, en 1991.

    Regresó a Uganda en 1992, y fue elegido Provincial de los padres Blancos de Uganda hasta 1999. Durante este periodo, fue también presidente de la Asociación de Religiosas-os en Uganda (ARU), y pionero en la construcción del Centro Nacional de Formación Continua (USFC). Además inició la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) en 1994, trabajando en la formación de líderes en JPIC.

    En 2000 y 2004 cursó estudios sobre educación en Justicia, Paz, y Transformación de Conflictos, en Dublín. Desde su regreso a Uganda, fue pionero en la capacitación de agentes sociales en JPIC, y en el establecimiento del primer Consorcio de Educación Ética (JPIIJPC), lanzado por seis Congregaciones Misioneras, en 2006. Desde el inicio, y hasta junio 2011, ostentó el cargo de primer Director del Instituto. Al mismo tiempo fue profesor invitado de Ética en la Universidad de los Mártires de Uganda (UMU).

    En septiembre de 2011 fue nombrado director general de África Fundación Sur (AFS), organismo que dejó de existir en 2021. En la actualidad sigue trabajando por África al 100 % siendo, entre otras ocupaciones, editorialista en el CIDAF-UCM.

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