De conformidad con el párrafo 2 del artículo 12 —Determinación de una emergencia de salud pública de importancia internacional, incluida una emergencia pandémica— del Reglamento Sanitario Internacional (2005) (RSI), el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras consultar con los Estados Partes donde se sabe que se está produciendo el evento, determina que la enfermedad del ébola causada por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo y Uganda constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII), pero no cumple los criterios de emergencia pandémica, según se definen en el RSI.

El director general de la OMS expresa su agradecimiento a los líderes de la República Democrática del Congo y Uganda por su compromiso de adoptar las medidas necesarias y enérgicas para controlar el evento, así como por su franqueza al evaluar el riesgo que este evento representa para otros Estados Partes, lo que permite a la comunidad internacional adoptar las medidas de preparación necesarias.

En su determinación, el director general de la OMS ha considerado, entre otros aspectos, la información proporcionada por los Estados Partes —la República Democrática del Congo y Uganda—, los principios científicos, así como la evidencia científica disponible y otra información pertinente; y ha evaluado el riesgo para la salud humana, el riesgo de propagación internacional de la enfermedad y el riesgo de interferencia con el tráfico internacional.

El director general de la OMS considera que el evento cumple con los criterios de la definición de Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), contenida en el Artículo 1 – Definiciones del Reglamento Sanitario Internacional (RSI), por las siguientes razones:

  1. El evento es extraordinario por las siguientes razones:

Al 16 de mayo de 2026, se habían notificado ocho casos confirmados por laboratorio, 246 casos sospechosos y 80 muertes sospechosas en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo, en al menos tres zonas sanitarias, incluidas Bunia, Rwampara y Mongbwalu. Además, en Kampala, Uganda, se notificaron dos casos confirmados por laboratorio (incluido un fallecimiento) sin vínculo aparente entre sí, con un intervalo de 24 horas, el 15 y el 16 de mayo de 2026, entre dos personas que viajaban desde la República Democrática del Congo. Otro caso notificado el 16 de mayo, de una persona que regresaba de Ituri a Kinshasa, dio negativo para el virus Bundibugyo en las pruebas de confirmación realizadas por el INRB, por lo que no se considera un caso confirmado.

Se han notificado agrupaciones inusuales de fallecimientos comunitarios con síntomas compatibles con la enfermedad por el virus Bundibugyo (EVB) en varias zonas sanitarias de Ituri, y se han notificado casos sospechosos en Ituri y Kivu del Norte. Asimismo, se han notificado al menos cuatro fallecimientos entre trabajadores sanitarios en un contexto clínico sugestivo de fiebre hemorrágica viral en la zona afectada, lo que genera preocupación con respecto a la transmisión asociada a la atención sanitaria, las deficiencias en las medidas de prevención y control de infecciones y el potencial de amplificación dentro de los centros de salud.

Actualmente, existen importantes incertidumbres sobre el número real de personas infectadas y la propagación geográfica asociada a este evento. Además, se desconoce en gran medida la relación epidemiológica con los casos conocidos o sospechosos.

Sin embargo, la alta tasa de positividad de las muestras iniciales (ocho positivas entre trece muestras recogidas en diversas zonas), la confirmación de casos en Kampala y Kinshasa, y la creciente tendencia a la notificación sindrómica de casos sospechosos y agrupaciones de fallecimientos en la provincia de Ituri, apuntan a un brote potencialmente mucho mayor que el que se detecta y notifica actualmente, con un riesgo significativo de propagación a nivel local y regional. Asimismo, la inseguridad persistente, la crisis humanitaria, la alta movilidad de la población, el carácter urbano o semiurbano del foco actual y la extensa red de centros de salud informales agravan aún más el riesgo de propagación, como se observó durante la gran epidemia de ébola en las provincias de Kivu Norte e Ituri en 2018-2019. No obstante, a diferencia de las cepas de ébola-zaire, actualmente no existen tratamientos ni vacunas aprobados específicos para el virus Bundibugyo. Por lo tanto, este evento se considera extraordinario.

  1. El evento constituye un riesgo para la salud pública de otros Estados Partes debido a la propagación internacional de la enfermedad. Ya se ha documentado la propagación internacional, con dos casos confirmados notificados en Kampala, Uganda, el 15 y 16 de mayo, tras viajes desde la República Democrática del Congo. Ambos casos confirmados fueron ingresados en unidades de cuidados intensivos en Kampala. Los países vecinos que comparten frontera terrestre con la República Democrática del Congo se consideran de alto riesgo de mayor propagación debido a la movilidad de la población, los vínculos comerciales y de viaje, y la persistente incertidumbre epidemiológica.
  2. El evento requiere coordinación y cooperación internacionales para comprender el alcance del brote, coordinar los esfuerzos de vigilancia, prevención y respuesta, ampliar y fortalecer las operaciones y garantizar la capacidad de implementar medidas de control.

El director general de la OMS, de conformidad con las disposiciones del RSI, convocará un Comité de Emergencia lo antes posible para asesorar, entre otras cosas, sobre la recomendación provisional propuesta para que los Estados Partes respondan al evento.

El asesoramiento de la OMS se detalla a continuación y estará sujeto a ajustes posteriores, según corresponda, tras haber considerado el asesoramiento del Comité de Emergencia y la emisión de las Recomendaciones Provisionales.

* Esta declaración se actualizó para incluir el estado de un caso notificado el 16 de mayo en Kinshasa.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)

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