“El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos”
León XIV
Observando el ejercicio actual de la gobernanza en la mayoría de los países del planeta nos damos cuenta de que estamos ante el mayor reto para promover calidad de vida en la paz y el progreso sostenible de nuestros pueblos.
Los recursos humanos, tecnológicos y naturales son abundantes y suficientes para las necesidades de todos, pero resultan insuficientes sin una gestión profesional, responsable, soldiaria y ética.
“Los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, solo deberían pensarse como respuestas pasajeras. Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es la raíz de los males sociales. La dignidad de cada persona humana y el bien común son cuestiones que deben estructurar toda la política económica”.
[Papa Francisco (202 E.G.)]
Debemos recordar que un orden internacional justo y estable no puede surgir únicamente del equilibrio de poder ni de una lógica puramente tecnocrática, sin valores éticos. La concentración de poder tecnológico, económico y militar en pocas manos amenaza tanto la participación democrática de los pueblos como la concordia internacional, porque lleva a los abusos del poder, por carecer de toda ética.
Esto implica que la legitimidad de la autoridad no depende de la acumulación de fuerza económica o tecnología sino de la sabiduría, justicia y valores con que se ejerce. Existen acuerdos políticos y empresariales que pueden ser “legales” según la ley jurídica, como en la pena de muerte, la mutilación, la trata de personas, la opresión, etc., pero que permanecen injustos, inmorales, sin ética y por tanto ilegítimos e inhumanos.
En la basílica de Annaba, (antigua Hipona) de S. Agustín, en Argelia, León XIV resaltó el valor de la concordia, el compartir y el testimonio de vida en las relaciones interpersonales, para fortalecer la democracia, la buena convivencia y el progreso integral de todos.
León XIV ha reiterado, recientemente en Camerún, su postura antibelicista, defendiendo que «el mundo tiene sed de paz«. «¡Basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones y exiliados!«, ha instado en un discurso pronunciado en su capital, Yaundé, después de reunirse con el presidente del país, Paul Biya.
El papa ha visitado, el 15 de abril, el Orfanato Ngul Zamba, donde ha reafirmado su cercanía con los más marginados y su firme compromiso por la paz, la justicia y la concordia, en Camerún y en todos los pueblos.
En la Misa y el encuentro por la paz, en la catedral de san José en Bamenda, en la región anglófona de Camerún, el 16 de abril, el papa, criticó a quienes explotan y saquean África y reafirmó que “El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos”, y animó a todos a un compromiso común para elegir líderes íntegros y así construir una nueva humanidad donde reine el respeto a la dignidad de todos y trabajemos juntos por un desarrollo sostenible, por el bien común, en reconciliación y paz, en concordia.
Este es el momento de cambiar, de transformar la historia del país. Hoy, y no mañana, ahora, y no en el futuro.
El papa criticó, además, el gasto de miles de millones en guerras frente a la falta de recursos para educación o sanidad, en una ciudad marcada por casi una década de violencia. Ya en Bamenda, el tono de León XIV se volvió aún más contundente. “Los amos de la guerra fingen no saber que destruir lleva un instante, mientras que reconstruir puede llevar toda una vida”, afirmó
“¡Cuánta hambre y sed de justicia! ¡Cuánta sed de participación, de horizontes, de decisiones valientes y de paz! Es mi gran deseo llegar al corazón de todos, en particular de los jóvenes, llamados a dar forma, también política, a un mundo más justo. Deseo además manifestar la voluntad de reforzar los lazos de cooperación entre la Santa Sede y la República de Camerún, fundados en el respeto mutuo, en la dignidad de cada persona humana y en la libertad religiosa”.
León XIV
Desde Angola también denunció la «lógica extractiva» en el continente africano, debido a «intereses prepotentes» que causan «sufrimiento, muertes, catástrofes sociales y ambientales«. Un discurso en el que ha clamado contra la «civilización mercantil» acaparadora y cleptocrática y ha solicitado romper la «cadena de intereses» que reduce la vida a una mercancía.
Lázaro Bustince
CIDAF-UCM
