Un grupo de jóvenes saharauis que sufren la marginación social y reprimidos por la administración de ocupación marroquí en la ciudad ocupada de Smara por reivindicar sus derechos sociales y de libertad, decidieron el martes 2 de octubre entrar en la sede la MINURSO, para denunciar su situación a la comunidad internacional.
Se trata de siete jóvenes: el activista de derechos humanos Ozman Tjana, El Idrisa Buyema ambos miembros del Comité Sol de Libertad, y activista de derechos humanos Wahid Heidi, Tanyi Elmojatar, Sluki Mohamed, Basiri Salah, Majlufin Lehbib.
El grupo entró al cuartel general de la MINURSO solicitando la intervención urgente para protegerlos, y lograr todas sus demandas políticas y económicas legítimas y sociales.
Este suceso causó ha provocado que las autoridades de ocupación movilizaran los diversos componentes de sus fuerzas de seguridad y militares hasta la presencia del Pachá de la ciudad que vino acompañado por el comandante militar y el comandante de la Gendarmería Real y el de las fuerzas paramilitares, llamada Lemjaznia, para negociar con los funcionarios de la misión de Naciones Unidas la entrega de los jóvenes que se encuentran en la sede.
Por su parte, los jóvenes saharauis han decidido quedarse, responsabilizando a las autoridades marroquíes y en especial a la MINURSO por la su situación y la de las cuatro chicas saharauis que iban entrar y fueron detenidas sin poder acceder al recinto de la MINURSO. En este caso se trata de la activista de derechos humanos Kaltum Lebsir de comité Sol de Libertad, Elmusauia Sukeina, Salma Barilla y la joven Zeiraría Hasana.
Un avión privado de la MINURSO ha llegado al aeropuerto militar de Smara procedente de El Aaiun ocupado que lleva funcionarios de la MINURSO para negociar con los jóvenes que ocupan la sede. Este grupo había realizado varias formas de lucha pacífica para reclamar sus legítimos derechos a un empleo y nivel de vida decente encontrando siempre la represión de los aparatos de seguridad marroquíes reprimiéndolos, para prevenir y evitar que sigan exigiendo sus derechos sociales y políticos. También habían sufrido en los últimos días en manifestaciones pacíficas el maltrato y abuso y le confiscaron su derecho de protestar.