La exhibición de una bandera de una supuesta «República de Kivu» en el este de la República Democrática del Congo (RDC) reavivó las preocupaciones sobre un posible proyecto secesionista en la región, lo que llevó al presidente Félix Tshisekedi a ordenar la identificación y captura de los responsables.
El medio Beto sostiene que el grupo rebelde AFC/M23, con presunto respaldo de Ruanda, no solo busca el control militar del territorio, sino que estaría consolidando una estructura de gobierno paralela. Según informes del Grupo de Expertos de la ONU, el movimiento administra servicios públicos, recauda impuestos y ejerce funciones de justicia y seguridad en las zonas bajo su control. El premio Nobel de la Paz Denis Mukwege ha calificado este proceso como una «balcanización» de la RDC.
El análisis describe tres pilares de esta estrategia. En el plano militar, afirma que la presencia de tropas ruandesas ha sido determinante para la expansión del M23 y el control de ciudades estratégicas como Goma y Bukavu. En el ámbito político, señala que el grupo impulsa una administración autónoma y denuncia desplazamientos forzados de población con el objetivo de modificar la composición demográfica de los territorios ocupados. Además, menciona la posible vinculación del expresidente Joseph Kabila con el movimiento como posible figura política para fortalecer su legitimidad.
En el aspecto económico, el texto destaca que el control de importantes yacimientos de coltán y de rutas de extracción y contrabando de minerales proporciona al M23 una fuente de financiación que sostiene su estructura política y militar.
Además, la crisis política interna debilita la capacidad del Estado para responder al conflicto, aunque Beto distingue entre los distintos sectores de la oposición congoleña y rechaza equipararlos con el M23 o con los intereses de Kigali, planteando que la principal respuesta al desafío pasa por fortalecer la unidad nacional.
Fuente: Beto
[CIDAF-UCM]
