Según datos aportados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en 2025 murieron o desaparecieron al menos 7.667 migrantes mientras intentaban llegar a otro país por rutas peligrosas. Esto hace un promedio de unos 21 migrantes cada día.

La OIM revela en un informe que las cifras de muertes en las rutas migratorias han disminuido en comparación a 2024, sin embargo, continúan siendo muy altas, especialmente en las travesías marítimas. Según el documento, en el Mediterráneo murieron o desaparecieron 2.185 personas y en la ruta occidental hacia las Islas Canarias, 1.214. Además, en 2026 ya se han registrado 606 muertes en el Mediterráneo, lo que supone una cifra sin precedentes en este corto periodo de tiempo.

En otras regiones, como América, aunque los datos aún no son definitivos en este caso, se ha registrado la cifra más baja desde 2014, probablemente por la reducción del flujo de migrantes en cruces extremadamente peligrosos como la selva del Darién o la frontera entre Estados Unidos y México.

En Asia y la Ruta Oriental, que conecta el Cuerno de África con Yemen y los países del Golfo, el año volvió a ser especialmente letal, con más de 3.000 fallecidos. Destacan entre ellos las muertes de personas afganas que huían de su país. Por su parte, en la ruta del Este, las muertes también han aumentado de forma notable este último año, sobre todo con víctimas etíopes.

Aunque el total de fallecidos y desaparecidos en 2025 estuvo por debajo de las cifras de 2024, la OIM advierte que estas estadísticas siguen siendo preocupantes y que, además, probablemente subestimen el número real de víctimas debido a factores como: la falta de financiación en el proceso de investigación y documentación de incidentes o la creciente restricción de la información sobre búsqueda y rescate de víctimas en las rutas marítimas hacia Europa.

La OIM insiste en que “estas muertes no son inevitables”, sino que es necesario actuar para proteger a los migrantes. La organización denuncia la responsabilidad de las redes de tráfico y contrabando en las tragedias que experimentan los migrantes que atraviesan rutas peligrosas, que se exponen no solo a la muerte, sino también a violencia y abusos. Desde la OIM inciden en la necesidad de construir más vías legales y seguras para el proceso migratorio, a través de una mayor cooperación internacional y medidas que puedan contrarrestar las redes criminales de tráfico.

Fuente: OIM

[CIDAF-UCM]