
A medida que África avanza hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los objetivos de su propia Agenda 2063, el cambio climático y su impacto en el continente está demostrando ser un obstáculo cada vez más formidable. Los fenómenos inducidos por el clima han aumentado en frecuencia e intensidad, lo que ha provocado la pérdida de vidas humanas, daños masivos a propiedades e infraestructuras clave y pérdidas económicas excesivas.
En las diferentes regiones del continente, los desastres son a menudo estacionales y cíclicos, y es la naturaleza sucesiva de estos fenómenos meteorológicos lo que está paralizando a los países vulnerables. Estos acontecimientos están costando a los países entre 7.000 y 15.000 millones de dólares al año y, si no se controlan, el Banco Africano de Desarrollo (BAfD) advierte que estos costos podrían elevarse a 50.000 millones de dólares anuales para 2030.
La adopción de medidas urgentes para combatir esta amenaza ya no es una cuestión de elección sino de necesidad existencial. A pesar de sus recursos limitados, África ya ha realizado un trabajo considerable en materia de mitigación y creación de resiliencia, pero para ganar esta batalla es esencial un esfuerzo global que incluya contribuciones de donantes a gran escala.
Bajo el liderazgo de la UA, el continente ha esbozado su compromiso de fortalecer la respuesta climática y ha puesto en marcha varias iniciativas para guiar los esfuerzos, pero la solidaridad global en la lucha contra el cambio climático es vital para África.
El BAfD informó que nueve de los 10 países más vulnerables al cambio climático se encuentran en el África subsahariana. Para que los países africanos tengan la oportunidad de alcanzar los ODS y la Agenda 2063 debe haber un aumento de la inversión en acción climática, lo que requiere un fuerte compromiso político para acelerar el ritmo de implementación.
CIDAF-UCM
